Intercambio vital
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Seguramente nunca te has puesto a pensar: “Debo
respirar”. Lo haces sin darte cuenta, ya que es algo
que se ejecuta en forma mecánica, incorporando
oxígeno cuando inspiras (o inhalas) y
expeliendo anhídrido carbónico cuando espiras
(o exhalas).
La respiración es una función que no puedes dejar de
realizar por más de cuatro minutos. Si no lo haces,
te asfixiarías hasta llegar a la muerte.
Para funcionar, las células
de tu cuerpo necesitan oxígeno. El sistema
respiratorio es el que se encarga de suministrar
este elemento a la sangre, para que esta lo distribuya a
todos los tejidos de tu cuerpo. Sin embargo, a causa del
metabolismo celular (conjunto de cambios químicos
y biológicos), en el organismo se forma un compuesto
gaseoso llamado anhídrido carbónico, que carece
de utilidad y es muy tóxico, por lo que debe ser
eliminado, función que también cumple este sistema.
El sistema respiratorio está formado principalmente por
dos grandes secciones:
• las vías respiratorias, es decir, el conjunto
de estructuras formado por la cavidad nasal, la
faringe, laringe, tráquea,
bronquios y subdivisiones más pequeñas. Esta sección
es la encargada de permitir la entrada de aire a las
superficies respiratorias;
• el aparato pulmonar, donde se efectúan los
intercambios gaseosos entre el aire del ambiente y la
sangre.
Debido a la naturaleza gaseosa de sus contenidos, las
vías respiratorias están cubiertas por una armazón ósea
o cartilaginosa, que hace posible mantener abiertos
estos caminos para que el aire pueda pasar libremente.
Las fosas nasales
El aire debe
recorrer un largo camino por tu cuerpo para
completar el proceso de la respiración. El
primer tramo que recorre está formado por las
fosas nasales, esas dos cavidades alargadas que
observas ubicadas en medio de tu cara, con dos
pares de aberturas, unas anteriores y otras
posteriores. Las primeras están situadas en la
nariz, y se mantienen en contacto con el
exterior. Las segundas, llamadas coanas,
comunican con el interior.
Las paredes de las fosas nasales están
recubiertas por una mucosa, denominada
pituitaria, que presenta tres protuberancias,
conocidas como cornetes. Cuando el aire
pasa por este sector, es entibiado por la gran
superficie mucosa del tabique nasal y de
los cornetes, siguiendo su calentamiento durante
el paso por las vías respiratorias hasta llegar
a los bronquios, con una temperatura
adecuada que no produzca ningún tipo de efecto
nocivo.
Por si no sabías, el aire que aspiras transporta
una gran cantidad de partículas de polvo. Los
pelos existentes en el interior de la nariz solo
son capaces de detener las de mayor tamaño. El
polvo es eliminado gracias a la actuación
conjunta de los cilios vibrátiles -pelos
que actúan como pestañas- y del moco que
se acumula en esa área.
La Faringe
A
continuación de las fosas nasales nos
encontramos con la faringe, que
tiene la característica de ser un
segmento común al sistema respiratorio y
al sistema digestivo. Se extiende desde
la base del cráneo hasta la sexta
vértebra cervical. De 13 centímetros de
largo, se divide en tres partes: porción
nasal o rinofaringe; porción
bucal u orofaringe; y porción
laríngea o laringofaringe.
La rinofaringe o nasofaringe, se
encuentra detrás de la fosas nasales y
por sobre el nivel del paladar
membranoso. Excepto este último, sus
paredes no tienen movimiento, lo que
significa que su cavidad jamás podrá
obstruirse. En esta región se acumula un
tejido linfático, muy desarrollado en
los niños, llamado amígdalas
nasofaríngeas, que cuando sufren de
hipertrofismo -crecen mucho- reciben el
nombre de adenoides.
Por su parte, la orofaringe se
encuentra limitada arriba por el
paladar y abajo por el borde
superior de la epiglotis, que es
un cartílago que cubre la abertura de la
laringe cuando comes, evitando así que
el alimento entre en la tráquea.
Contiene las amígdalas palatinas,
dos masas de tejido linfoide ubicadas en
las paredes laterales de la porción
bucal de la faringe. Las amígdalas son
de tamaño variable, y muchas veces son
víctimas de inflamaciones, lo que
conocemos como amigdalitis.
La laringofaringe es la parte
inferior de esta cadena, y se extiende
desde el borde superior de la epiglotis
hasta el borde inferior del cartílago
cricoide.
Como puedes ver, la faringe es solo un
lugar de paso, y tiene una estructura
acorde a su función, ya que está
revestida por una capa mucosa que se
encarga de atrapar las partículas de
polvo que llegan a este lugar, y que son
expulsadas a través de la tos o, en el
peor de los casos, tragadas.
La etapa faríngea de la deglución es un
acto absolutamente reflejo e
involuntario. Durante uno o dos segundos,
la respiración se inhibe o frena para
dar paso a este proceso; sin embargo, al
ser una acción involuntaria, no alcanzas
a darte cuenta de que por un momento has
dejado de respirar.
La laringe
Si
bien la faringe interviene en la
emisión de la voz, es la
laringe la gran responsable
de que otros oigan tus palabras.
Está compuesta por muchas piezas
cartilaginosas, y se encuentra
entre la raíz de la lengua y la
tráquea. Además, contiene las
cuatro cuerdas vocales
que te ayudan a hablar; dos son
llamadas cuerdas falsas,
y las dos restantes, cuerdas
verdaderas, pues son las que
realmente intervienen en la
emisión de la voz.
La cavidad de la laringe se
divide en tres partes: parte
superior o vestíbulo,
ubicada sobre la cuerda vocal
superior, y que tiene un
orificio que comunica con la
laringe y la epiglotis, e
interiormente con la glotis;
parte media o glotis,
situada entre la cuerda vocal
superior e inferior; y una
parte inferior, que comunica
con la tráquea.
La laringe es un órgano móvil,
ya que se mueve con la fonación,
la voz y la deglución. Y es
durante esta última que adquiere
mayor movilidad; es llevada
hacia arriba y adelante en su
totalidad, apartando a la glotis
del paso de los alimentos, que
se escurren por los lados de la
epiglotis. Esto es lo que te
explicábamos anteriormente -al
dejar de respirar por unos
segundos-, evitando la
penetración de los alimentos en
la tráquea.
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Diferencias
de género |
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En el hombre
adulto, la
laringe está
ubicada frente a
la tercera,
cuarta, quinta y
sexta vértebras
cervicales; en
cambio, en los
niños y en la
mujer adulta se
encuentra en una
posición un poco
más alta. De
hecho, hasta la
pubertad el
tamaño de la
laringe es
distinto entre
hombres y
mujeres. En la
mujer el
crecimiento es
muy pequeño,
mientras que en
el hombre es
bastante
considerable. La
laringe está
formada por un
esqueleto
cartilaginoso y
es el cartílago
mayor el que
forma un bulto
llamado
prominencia
laríngea,
nuez o
bocado de Adán,
especialmente
marcada en los
varones. |
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Respiración: inspiración
y espiración
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Inspiración
Al inspirar y
espirar
realizamos
ligeros
movimientos que
hacen que los
pulmones se
expandan y el
aire entre en
ellos mediante
el tracto
respiratorio.
El diafragma -que
también
interviene en
este proceso-
hace que el
toráx aumente su
tamaño, y es ahí
cuando los
pulmones se
inflan realmente.
En este momento,
las costillas se
levantan y se
separan entre sí.
Esto es la
inspiración. |
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Espiración
Por el contrario,
en la espiración,
el diafragma
sube,
presionando los
pulmones y
haciéndoles
expulsar el aire
por las vías
respiratorias.
Aquí,
las costillas
descienden y
quedan menos
separadas entre
sí y el volumen
del tórax
disminuye |
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