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Historia
« (Del lat. historia, y éste del gr.
historia); sust. f.
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La historia es el relato de hechos
pasados que han sido considerados dignos de recuerdo por una
sociedad determinada; también es la disciplina académica que
estudia los aconteci mientos del pasado que afectan a las
sociedades humanas.
Existen dos enfoques para este
estudio:
- Enfoque clásico: la historia
es el período que comienza con la aparición de la escritura y
se prolonga hasta la actualidad; desde este punto de vista,
gran número de pueblos de la Tierra no tienen historia hasta
que se produce su contacto con sociedades con escritura. Los
acontecimientos ocurridos antes del periodo histórico se
denominan prehistoria.
- Enfoque multiculturalista:
historia es el período dentro del cual es posible obtener o
reconstruir un relato fiable de los acontecimientos que
afectan a un grupo humano.
- Ejemplos : 'Historia de
los pueblos primitivos en Norteamérica' e 'Historia
contemporánea de la
colonización de Norteamérica'.
I.- ¿ QUE NOS INTENTA ENSEÑAR
LA HISTORIA?
La historia que se intenta
enseñar no es historia de hechos, fechas, datos, si no es
una historia que ha de intentar enseñar más bien, una
historia con aspectos sociales, políticos, culturales...
Para lograr éste fin lo hará
utilizando 2 metodos:
1) ANALÍTICO: Hemos de ser
capaces de poder analizar, recapacitar...
2) SINTÉTICO: A través de éste
hemos de ser capaces de comparar, valorar,...
La historia nos ha de hacer
desarrollar una actitud y capacidad crítica, frente a éstos
hechos y bases históricas. Ésta, debería ser un instrumento útil.
" Cada generación debe repensar la historia " - José
Ingeniero. Se había que pensar que la historia era los
principios de la humanidad, ésta se había transmitido de
generación en generación cómo historia colectiva de un pueblo. A
parte de ser útil, algunos pensadores como Diderot o Maquiavelo,
decían que debería ser la maestra de la vida ( querían decir
que una persona o un niño debería ser capaz de entender mejor,
desde su punto de vista, una serie de acontecimientos.
II.- ¿ LA HISTORIA, ES OBJETIVA ?
La historia debería ser objetiva por
su finalidad, pero difícilmente lo es, para éste término se utilizó,
la historia oficial: " la historia que escribe el pueblo
vencedor, desde una postura gubernamental, resalta unos hechos y
esconde otros que no interesan ser revelados por los que redactan
ésta; la conclusión sería que ésta no sería real si no casi siempre
o siempre manipuladora.
La historia no es una ciencia del
pasado, si no del hombre. La historia no es individual, si no
social, si no es así, no es nada; debe integrar todos los aspectos,
religiosos, culturales, sociales. Queremos saber cómo fueron las
sociedades del pasado, para que podamos entender cómo funcionan hoy
en día.
La actividad humana para entenderla
bien, analiza 3 niveles:
1) BASES MATERIALES ( monedas, armas,
objetos, instrumentos ).
2) ORGANIZACIÓN
POLITICA Y SOCIAL
3) ASPECTOS IDEOLÓGICOS Y ARTÍSTICOS
Por encima de los hechos hemos de
analizar las causas, con sus respectivas consecuencias, el autor no
relata hechos, interpreta el porqué de éstos. Los acontecimientos
conllevan diferentes causas.
CAUSAS PROFUNDAS: cientos de años,
preparando la mentalidad, preparando poco a poco una explosión
social, éstas causas son muy lentas e imperceptibles.
CAUSAS SUPERFICIALES: se trataría de
hechos concretos, utilizados muchas veces cómo excusa para
desencadenar un proceso que se va dando tiempo atrás, ( la gota que
colma el baso ).
III.- ¿CÓMO SE HACE LA HISTORIA ?
La labor no es fácil hay que hacer
una construcción de los hechos, a través de las fuentes históricas.
Tipos de fuentes históricas: ESCRITAS,
ARQUEOLÓGICAS, ARTÍSTICAS, AUDIOVISUALES. Tiene que seleccionar ,
elegir, constatar, cuestionándose la objetividad en la historia. El
trabajo del historiador siempre será subjetivo, pero la historia
como tal debe ser objetiva.
El objetivo de la historia no es
acumular hechos, ha de ser útil para la información de los
ciudadanos, que nos estimula a desarrollar nuestra capacidad crítica,
a valorar,...
El conocimiento del pasado nos ha de
servir para entender el presente y constituir el futuro.
División de la
Historia
Desde el punto de vista
temporal y previa abstracción de las particularidades localistas
de los hechos, la historia general de la Humanidad se suele
desglosar en fragmentos que atienden a aspectos objetivos. El
más sencillo de ellos es el que separa la Historia de la
Prehistoria, diferenciadas ambas por la utilización de la
escritura (primer período) o útiles líticos como testimonio de
los hechos. Dentro del período que tradicionalmente se conoce
como Historia se hace una nueva división en "edades"
calificada cada una de ellas por un simple criterio de
localización en el tiempo. Con fines pedagógicos, se subdividió
el período histórico en cuatro edades: Antigua, Media, Moderna y
Contemporánea. La Edad Antigua comprende las
civilizaciones de los pueblos antiguos más conocidos del
Occidente (Egipto, Caldea, China, India, Fenicia, Persia Grecia
y Roma) y se extendió hasta la caída del Imperio romano de
Occidente 476. La Edad Media se extiende
desde esta fecha hasta la toma de Constantinopla por los turcos
en 1453, y comprende las Cruzadas, el feudalismo y el principio
de las nacionalidades. La Edad Moderna
alcanza desde el establecimiento de los turcos en la Europa
oriental hasta el inicio de la Revolución francesa en el año
1789, y comprende la invención de la imprenta, los grandes
descubrimientos geográficos, el Renacimiento, la Reforma
Protestante y la Católica, las consiguientes guerras de religión
y las motivadas por rivalidades dinásticas, la poderosa reacción
contra la intolerancia y el absolutismo, y la gran Revolución
que tan hondamente transformó el régimen social. Finalmente, la
Edad Contemporánea,
empieza con la Revolución francesa y continúa hasta nuestros
días con las guerras napoleónicas, la Restauración, el
desarrollo de las nacionalidades, las exploraciones geográficas
en África y Asia, las rivalidades políticas y comerciales de las
grandes potencias, y las grandes conflagraciones que fueron su
consecuencia.
La Historia, en su forma más
elemental, es tan antigua como las más primitivas comunidades
humanas. Antes de la aparición de la escritura los
acontecimientos del grupo se transmitían oralmente de generación
en generación, así perduraba en la memoria de los nuevos
individuos el pasado de sus predecesores. Todavía hay tribus que
mantienen su tradición histórica oral remontándose los
acontecimientos narrados, en algunas de ellas, a más de
seiscientos años. La aparición de la escritura en las
civilizaciones del Próximo Oriente durante el III milenio a.C.
marca el más primitivo origen de la Historia. Las sencillas
listas de reyes grabadas en tablillas de cerámica o en bloques
de piedra hace miles de años que reflejan la sucesión
genealógica de los monarcas reinantes, constituyen las crónicas
más primitivas; el documento histórico más antiguo datado es la
Piedra de Palermo (2500 a.C.) en el que se anotan los
faraones egipcios reinantes y las fechas de su reinado en
relación con los desbordamientos del Nilo. Tales documentos se
van enriqueciendo con datos relativos a sus hazañas
militares, el cobro de tributos, la relación con otros reinos,
formas de gobierno, etc. Los libros bíblicos referentes a los
reyes de Israel, escritos en el siglo VII a.C. y los
paralipómenos, compilados tres siglos después, son los ejemplos
más notables de escritos de la Antigüedad que se acercan
al concepto que hoy tenemos de Historia. Los griegos y romanos,
apartándose de un limitado marco localista, aportaron al
conocimiento histórico la narración analítica y no sólo
descriptiva de los aspectos sociales de los territorios que
dominaron, ampliando así el marco a una visión más universalista
de los acontecimientos; pese a ello no se les puede considerar
como los creadores de la Historia como ciencia social. |
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Enlace de interés
>Historia
humana
Entre los historiadores helenos hay
que citar a Herodoto de Helicarnaso (484-425) llamado por Cicerón
"padre de la Historia", narra en su obra capital Histories
apodeixis el conflicto entre los helenos y los bárbaros;
considera al proceso histórico predeterminado por la voluntad divina;
Tucídides (460-396), el creador de la narración histórica objetiva,
concibe su Historia de la Guerra del Peloponeso como una
enseñanza para la praxis (Historia pragmática): los acontecimientos
humanos no vienen determinados por los dioses, son producto de los
factores políticos y éticos modificables;
Jenofonte (430-354) compone la Anábasis donde narra las
campañas de Ciro y la retirada de los griegos al servicio del rey
persa, es además autor de Las Helénicas. Entre los
historiadores latinos la figura más importante es Tito Livio (59 a.C.-
17 d.C.), el más grande historiador romano, que en sus 142 libros
reconstruye la Historia de Roma, explicando su decurso como
consecuencia de la "virtus romana" y la protección de los dioses.
Tácito (55-117) es un gran maestro en la expresión condensada y en
el análisis de las acciones humanas. Salustio (Guerra de Yugurta
y Las catilinarias) y Suetonio (Vida de los doce césares)
completan con sus obras la Historiografía romana. La difusión del
cristianismo implicó la aceptación del relato histórico como base de
la formación de los nuevos creyentes a través del Antiguo y Nuevo
Testamento. El historiador cristiano se limitó a componer obras
fundamentadas en las Sagradas Escrituras a las que unió las listas
de los gobernantes romanos y los papas de la Iglesia.
La ciencia histórica
medieval
Esta situación se mantuvo durante la
Edad Media: a través de la Cosmología transcrita por San
Jerónimo de la obra de Eusebio de Cesarea, sirvió de modelo a casi
todos los intentos de hacer una historia general. En el caso español
fue la obra de San Isidoro, el Cronicón, o la General e
grand estoria, escrita por Alfonso X el Sabio, las que
nos muestran una Historia a modo de crónica sucinta a los hechos,
únicamente complementada con los añadidos de antiguos poemas; por el
contrario, en el estado islámico de Al-Andalus el historiador Ibn
Jaldun trata de investigar las causas que han motivado el nacimiento
y desaparición de los grandes imperios.
La ciencia histórica
en el Renacimiento
La vuelta al mundo grecorromano que
se produce durante el Renacimiento transfiere a la historiografía
los mismos valores que caracterizan al resto de saberes y artes de
los siglos XV y XVI. En el campo de la Historia hay un claro proceso
de secularización desligándola de la teología y volviendo a
plantearse el análisis de las causas que intervienen en la evolución
de las sociedades. Otros factores influyeron grandemente en la
ciencia histórica: el descubrimiento del Nuevo Mundo y la invención
de la imprenta. En el primer caso los nuevos horizontes amplían la
visión cosmológica del ser humano, y la facilidad en la impresión
del papel escrito mejoró las condiciones en la investigación y
difusión de los saberes históricos. La Reforma Protestante, aunque
informada de parecido espíritu, dio origen a la aparición de
diversas corrientes que adjudicaban mayor o menor intervención a los
principios morales, a la religión y a las leyes divinas en la
interpretación de la Historia. De este momento son Jean Bodin
(1530-1596) que publica su Método para llegar fácilmente al
conocimiento de la Historia y el francés Bossuet que escribe, en
1681, un Discurso sobre la Historia Universal en el que
acepta íntegramente el método providencialista de San Agustín,
aunque admite la existencia de otras causas secundarias. En España,
en el siglo XIV había destacado el canciller Pedro López de Ayala
con sus Crónicas sobre el reinado de Juan I de Castilla, y ya
en pleno Renacimiento sobresale el mayor historiógrafo español, el
Padre Mariana (1534-1624) que escribió la Historiae de Rebus
Hispaniae Libri XXX, la más completa de las historias medievales
de la Península Ibérica.
La ciencia
histórica científica
Si durante el Renacimiento la Historia se había desprendido de las
adherencias medievales y había adquirido una método crítico en el
siglo XVII, será en el transcurso del XVIII cuando la Historia dé
los primeros pasos como una ciencia social. Gran influencia
ejercieron los pensadores ilustrados franceses, especialmente
Montesquieu que con su obra L´Esprit des Lois define las
leyes como las principales causas determinantes del curso de la
Historia y señala que la misión del historiador es descubrir e
interpretar el efecto de las leyes en los fenómenos físicos y
sociales. Uno de los puntos de arranque de toda la ciencia histórica
moderna debe buscarse en las obras de G. Vico en las que se plantea,
por vez primera, el nacimiento, progreso, decadencia y fin de las
naciones, intentando encontrar las leyes que regían tal proceso.
Para los estudiosos de la filosofía estas causas generales había que
buscarlas en las costumbres y en las instituciones políticas y
jurídicas de un estado, y las diferencias entre unos países y otros
venía determinado por los caracteres del medio físico (fertilidad de
la tierra, variaciones climáticas, etc.) que influyen más
activamente que los valores de los grandes personajes de la Historia,
concluyendo que no podían estudiarse separadamente la historia de la
economía.
Materialismo
histórico marxista
A mediados del siglo XIX Karl Marx
intenta, en conjunción con Federico Engels, encontrar una
explicación racional a los hechos jurídicos y políticos trabajando
sistemáticamente en el estudio de la economía considerada como
fuente que unifica y organiza las llamadas "ciencias sociales", pero
tomada, no como una explicación mecanicista de los hechos históricos
a partir de unos fenómenos puramente económicos, sino que sirve para
explicar la forma en que las circunstancias materiales condicionan
el desarrollo de las sociedades humanas en sus manifestaciones
sociales, políticas e históricas. Pese a que Marx y Engels
intentaron combatir los esquematismos economicistas, no es raro ver
como la concepción materialista de la Historia conduce a
determinismos económicos que, en principio, nada tiene que ver con
las concepciones de sus creadores.
El
historicismo positivo
Simultáneamente al desarrollo de las
teorías materialistas, surge una corriente de investigación
positivista que condujo a un desarrollo de la erudición y la crítica.
El historiador, según las tendencias críticopositivistas, debe
ocuparse de explicar los hechos tal y como ocurren, de tal forma que
el hecho concreto debe ser el objeto verdadero del estudio del
investigador. A principios del siglo XX la corriente historicista
cayó en desuso y en su desprestigio arrastró a la propia ciencia
histórica a la que se le negó la posibilidad de que la investigación
científica pudiera aplicarse al campo de la Historia. Esta reacción
contra el historicismo surgió de los más diversos campos y tuvo
representantes tan valiosos como Schopenhauer y Nietzsche, o, más
recientes, como Diltehey y Spengler, sin olvidar a B. Russel (neopositivista)
ni a los más modernos seguidores del "estructuralismo" (Claude
Levi-Strauss). Estos últimos postulan el uso en las ciencias
sociales de los mismos métodos que se usan en la ciencias físicas y
naturales, y plantean como objeto de análisis la contraposición de
los factores diacrónicos y sincrónicos, es decir, la oposición entre
estructuras estáticas que pueden ser objeto de estudio científico y
las estructuras dinámicas en las que se organiza la evolución
histórica y es susceptible de examinarse con métodos empíricos. Las
tendencias actuales de la historiografía tienden a una posición
integradora de todos los factores que postula una "historia total".
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