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MONTESQUIEU
(1689-1755)


Charles Louis de Secondat, Barón de la Brede et de Montesquieu, una de las grandes mentes de Francia, nació cerca a Burdeos, Francia, de familia noble. Sus padres fueron sin embargo liberales en lo social y le dieron por padrino de bautizo a un pordiosero que pasó por la región. Educado por los jesuitas, al igual que Voltaire y Rousseau, manifestó más interés por los clásicos romanos que por la religión.

De los clásicos obtuvo el enfoque estoico que lo acompañara toda su vida. Fue un escéptico en religión y un padre de familia no convencional, huyendo de la vida doméstica en la investigación, el intercambio social y los viajes.

Lo apasionó la teoría de la leyes a las cuales dedicó su mayor esfuerzo. Estudió igualmente las ciencias es especial la anatomía, la botánica y la física.

Aunque visitó la mayoría de Europa fueron los dos años pasados en Inglaterra, cerca al Parlamento Inglés los que lo movieron a crear su obra sobre la ley y la teoría del gobierno. El Espíritu de las leyes, su obra maestra (1748), fue escrita en 20 años. En ella el autor muestra su predilección por la constitución inglesa con sus garantías de libertad, su división del gobierno en ramas y su balance de poderes. Montesquieu sintió que todo poder lleva irremediablemente a la corrupción y la única manera de controlarlo es a través de dicha división de poderes.

Fue admitido a la Academia Francesa en 1727. El escritor perdió la vista al igual que Homero, Milton, Munthe, Papini, Borges y tantos otros grandes escritores cuyo castigo por ayudar a la sabiduría del humano fue la pérdida del sentido de la vista.

Entre otras obras: Las cartas persas (audaces e irónicas, dedicadas al análisis directo de las sociedades occidentales, con sus fallas y vicios). Con su obra Montesquieu inspiró la Constitución de los Estados Unidos y en general la de toda democracia actual.

PENSAMIENTOS:

Si los triángulos hiciesen un Dios, le darían a El tres lados (Las cartas persas)

Cuando alguien quiere saber mi nombre, me controlo. Conozco una mujer que camina muy bien, pero quien cojea tan pronto como nota que alguien la mira.(Las cartas persas)

Ningún reino ha sido dividido tanto por guerras civiles como el de Cristo. (Las cartas persas.)

El gobierno es como todo lo demás en este mundo; para conservarlo, deben amarlo (El espíritu de las leyes)

El amor a la democracia es el amor a la igualdad. ( El espíritu de las leyes)

La misma regla aplica al deseo que a la avaricia: aumenta su sed mediante la adquisición de riquezas. (El espíritu.)

El divorcio generalmente tiene un gran uso político; en cuanto a su uso civil, es establecido para la pareja y nunca es favorable a los hijos (El espíritu.)

Las leyes innecesarias debilitan las necesarias. (El espíritu.)

La amistad es un contrato por el cual nos obligamos a hacer pequeños favores a los demás para que los demás nos los hagan grandes.