Exodo
Los israelitas esclavos en Egipto
1 Estos son los
nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto con Jacob, cada
uno con su familia: 2 Rubén, Simeón, Leví, Judá, 3
Isacar, Zabulón, Benjamín, 4 Dan, Neftalí, Gad y Aser. 5
Todas las personas descendientes directos de Jacob eran setenta.
José ya estaba en Egipto.
6 Murieron José y sus hermanos, y toda aquella
generación. 7 Pero los hijos de Israel fueron fecundos y se
hicieron muy numerosos; se multiplicaron y llegaron a ser muy poderosos.
Y la tierra estaba llena de ellos.
8 Después se levantó un nuevo rey en Egipto que no
había conocido a José, el cual dijo a su pueblo: 9 "He aquí,
el pueblo de los hijos de Israel es más numeroso y fuerte que nosotros.
10 Procedamos astutamente con él para que no se multiplique;
no suceda que, en caso de guerra, también se una a nuestros enemigos,
luche contra nosotros y se vaya del país."
11 Entonces les impusieron jefes de tributo
laboral que los oprimiesen con sus cargas, y edificaron para el faraón
las ciudades almacenes de Pitón y Ramesés. 12 Pero cuanto más
los oprimían, tanto más se multiplicaban y se propagaban, de manera que
los egipcios se alarmaron a causa de los hijos de Israel. 13
Entonces los egipcios los hicieron trabajar con dureza, 14 y
amargaron sus vidas con el pesado trabajo de hacer barro y adobes,
aparte de todo trabajo en el campo; y en todos los tipos de trabajo les
trataban con dureza.
15 También el rey de Egipto habló a las parteras
de las hebreas, una de las cuales se llamaba Sifra y la otra Fúa, y les
dijo:
16 -Cuando asistáis a las mujeres hebreas a dar a
luz y veáis en la silla de parto que es niño, matadlo; pero si es niña,
dejadla vivir.
17 Pero las parteras temían a Dios y no hicieron
como el rey de Egipto les mandó, sino que dejaban con vida a los niños
varones. 18 Entonces el rey de Egipto hizo llamar a las
parteras y les dijo:
-¿Por qué habéis hecho esto de dejar con vida a los niños
varones?
19 Las parteras respondieron al faraón:
-Las mujeres hebreas no son como las egipcias. Ellas son
vigorosas y dan a luz antes de que llegue a ellas la partera.
20 Dios favoreció a las parteras, y el pueblo se
multiplicó y se fortaleció muchísimo. 21 Y sucedió que,
porque las parteras tuvieron temor de Dios, él también les dio a ellas
su propia familia.
22 Entonces el faraón mandó a decir a todo su
pueblo: "Echad al Nilo a todo niño que nazca, pero a toda niña
conservadle la vida."
El niño Moisés en la corte del faraón
2 Cierto hombre de la tribu
de Leví tomó por esposa a una mujer levita. 2 Esta concibió y
dio a luz un niño; y al ver que era hermoso, lo tuvo escondido durante
tres meses. 3 No pudiendo ocultarlo más tiempo, tomó una
arquilla de juncos y la recubrió con asfalto y brea. Colocó en ella al
niño y lo puso entre los juncos a la orilla del Nilo. 4 Su
hermana se mantuvo a distancia para ver lo que le acontecería.
5 Entonces la hija del faraón descendió al Nilo
para bañarse. Y mientras sus doncellas se paseaban por la ribera del
Nilo, ella vio la arquilla entre los juncos y envió a una sierva suya
para que la tomase. 6 Cuando la abrió, vio al niño; y he aquí
que el niño lloraba. Y teniendo compasión de él, dijo:
-Este es un niño de los hebreos.
7 Entonces la hermana del niño preguntó a la hija
del faraón:
-¿Iré a llamar una nodriza de las hebreas para que te críe al
niño?
8 La hija del faraón respondió:
-Vé.
Entonces la muchacha fue y llamó a la madre del niño. 9
Y la hija del faraón le dijo:
-Llévate a este niño y críamelo. Yo te lo pagaré.
La mujer tomó al niño y lo crió.
10 Cuando el niño creció, ella se lo llevó a la
hija del faraón. El vino a ser para ella su hijo, y ella le puso por
nombre Moisés, diciendo: "Porque de las aguas lo saqué."
Moisés huye del faraón
11 Aconteció cierto día, cuando Moisés había crecido, que fue
a sus hermanos y les vio en sus duras tareas. Entonces vio a un egipcio
que golpeaba a uno de los hebreos, sus hermanos. 12 El miró a
uno y otro lado, y viendo que no había nadie, mató al egipcio y lo
escondió en la arena. 13 Al día siguiente salió otra vez, y
he aquí que dos hebreos se estaban peleando. Entonces dijo al culpable:
-¿Por qué golpeas a tu prójimo?
14 Y él le respondió:
-¿Quién te ha puesto a ti por jefe y juez sobre nosotros?
¿Acaso piensas matarme como mataste al egipcio?
Entonces Moisés tuvo miedo y pensó: "Ciertamente el asunto ya
es conocido."
15 Cuando el faraón se enteró de este hecho,
procuró matar a Moisés. Pero Moisés huyó de la presencia del faraón y se
fue a la tierra de Madián, y se sentó junto a un pozo.
Moisés en la tierra de Madián
16 El sacerdote de Madián tenía siete hijas, quienes fueron a
sacar agua para llenar los abrevaderos y dar de beber a las ovejas de su
padre. 17 Pero vinieron unos pastores y las echaron. Entonces
Moisés se levantó y las defendió, y dio de beber a sus ovejas.
18 Cuando ellas volvieron a Reuel su padre, él les
preguntó:
-¿Por qué habéis vuelto tan pronto hoy?
19 Ellas le respondieron:
-Un hombre egipcio nos libró de mano de los pastores, y
también nos sacó agua y dio de beber a las ovejas.
20 El preguntó a sus hijas:
-¿Y dónde está? ¿Por qué habéis abandonado a este hombre?
Llamadlo para que coma algo.
21 Moisés aceptó vivir con aquel hombre, y él dio
su hija Séfora a Moisés. 22 Ella dio a luz un hijo; y él le
puso por nombre Gersón, porque dijo: "Fui forastero en tierra
extranjera."
Moisés es enviado para librar a Israel
23 Aconteció después de muchos años que el rey de Egipto
murió. Los hijos de Israel gemían a causa de la esclavitud y clamaron a
Dios, y el clamor de ellos a causa de su esclavitud subió a Dios.
24 Dios oyó el gemido de ellos y se acordó de su pacto con
Abraham, con Isaac y con Jacob. 25 Dios miró a los hijos de
Israel y reconoció su condición.
3 Apacentando
Moisés las ovejas de su suegro Jetro, sacerdote de Madián, guió las
ovejas más allá del desierto y llegó a Horeb, el monte de Dios. 2
Entonces se le apareció el ángel de Jehovah en una llama de fuego
en medio de una zarza. El observó y vio que la zarza ardía en el fuego,
pero la zarza no se consumía. 3 Entonces Moisés pensó: "Iré,
pues, y contemplaré esta gran visión; por qué la zarza no se consume."
4 Cuando Jehovah vio que él se acercaba para
mirar, lo llamó desde en medio de la zarza diciéndole:
-¡Moisés, Moisés!
Y él respondió:
-Heme aquí.
5 Dios le dijo:
-No te acerques aquí. Quita las sandalias de tus pies, porque
el lugar donde tú estás tierra santa es. 6 Yo soy el Dios de
tus padres: el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.
Entonces Moisés cubrió su cara, porque tuvo miedo de mirar a
Dios. 7 Y le dijo Jehovah:
-Ciertamente he visto la aflicción de mi pueblo que está en
Egipto, y he oído su clamor a causa de sus opresores, pues he conocido
sus sufrimientos. 8 Yo he descendido para librarlos de la
mano de los egipcios y para sacarlos de aquella tierra a una tierra
buena y amplia, una tierra que fluye leche y miel, al lugar de los
cananeos, heteos, amorreos, ferezeos, heveos y jebuseos. 9 Y
ahora, he aquí que el clamor de los hijos de Israel ha llegado hasta mí;
también he visto la opresión con que los oprimen los egipcios. 10
Pero ahora, vé, pues yo te envío al faraón para que saques de
Egipto a mi pueblo, a los hijos de Israel.
11 Entonces Moisés dijo a Dios:
-¿Quién soy yo para ir al faraón y sacar de Egipto a los
hijos de Israel?
12 El respondió:
-Ciertamente yo estaré contigo. Esto te servirá como señal de
que yo te he enviado: Cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis
a Dios en este monte.
13 Moisés dijo a Dios:
-Supongamos que yo voy a los hijos de Israel y les digo: "El
Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros." Si ellos me
preguntan: "¿Cuál es su nombre?", ¿qué les responderé?
14 Dios dijo a Moisés:
-YO SOY EL QUE SOY. -Y añadió-: Así dirás a los hijos de
Israel: "YO SOY me ha enviado a vosotros." 15 -Dios dijo
además a Moisés-: Así dirás a los hijos de Israel: "JEHOVAH, el Dios de
vuestros padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de
Jacob, me ha enviado a vosotros." Este es mi nombre para siempre; éste
será el nombre con que seré recordado de generación en generación.
16 Vé, reúne a los ancianos de Israel y diles: "Jehovah, el Dios
de vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, se me
apareció y me dijo: ’De cierto yo os he visitado y he visto lo que se os
ha hecho en Egipto. 17 Y he dicho que yo os sacaré de la
aflicción de Egipto a la tierra de los cananeos, heteos, amorreos,
ferezeos, heveos y jebuseos; a una tierra que fluye leche y miel.’ "
18 »Ellos escucharán tu voz, y tú irás con los
ancianos de Israel al rey de Egipto, y le diréis: "Jehovah, el Dios de
los hebreos, ha venido a nuestro encuentro. Ahora permite que vayamos al
desierto, a tres días de camino, para ofrecer sacrificios a Jehovah
nuestro Dios."
19 »Yo sé que el rey de Egipto no os dejará ir sin
que una poderosa mano lo obligue. 20 Pero yo extenderé mi
mano y heriré a Egipto con todas mis maravillas que haré en él, y
después de esto os dejará ir. 21 También daré a este pueblo
gracia ante los ojos de los egipcios, de modo que cuando salgáis no os
vayáis con las manos vacías. 22 Cada mujer pedirá a su vecina
y a la que habita en su casa, objetos de plata, objetos de oro y
vestidos, los cuales pondréis sobre vuestros hijos e hijas. Así
despojaréis a los egipcios.
4 Entonces
respondió Moisés y dijo:
-¿Y si ellos no me creen ni escuchan mi voz, sino que dicen:
"No se te ha aparecido Jehovah"?
2 Jehovah le preguntó:
-¿Qué es eso que tienes en tu mano?
El respondió:
-Una vara.
3 Y él le dijo:
-Tírala al suelo.
El la tiró al suelo, y se convirtió en una serpiente. Y
Moisés huía de ella. 4 Entonces Jehovah dijo a Moisés:
-Extiende tu mano y agárrala por la cola.
El extendió su mano y la agarró, y volvió a ser vara en su
mano.
5 -Esto es para que crean que se te ha aparecido
Jehovah, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y
el Dios de Jacob. 6 -Jehovah también le dijo-: Mete tu mano
en tu seno.
El metió su mano en su seno, y al sacarla, he aquí que su
mano estaba leprosa, blanca como la nieve. 7 Entonces le
dijo:
-Vuelve a meter tu mano en tu seno.
El volvió a meter su mano en su seno; y al volver a sacarla
de su seno, he aquí que volvió a ser como el resto de su carne.
8 -Y sucederá que si no te creen ni te escuchan a
la primera señal, te creerán a la segunda señal. 9 Y sucederá
que si no te creen a estas dos señales ni escuchan tu voz, tomarás agua
del Nilo y la derramarás en tierra seca. El agua que tomarás del Nilo se
convertirá en sangre sobre la tierra seca.
10 Entonces Moisés dijo a Jehovah:
-Oh Señor, yo jamás he sido hombre de palabras, ni antes ni
desde que tú hablas con tu siervo. Porque yo soy tardo de boca y de
lengua.
11 Jehovah le respondió:
-¿Quién ha dado la boca al hombre? ¿Quién hace al mudo y al
sordo, al que ve con claridad y al que no puede ver? ¿No soy yo, Jehovah?
12 Ahora pues, vé; y yo estaré con tu boca y te enseñaré lo
que has de decir.
13 Y él dijo:
-¡Oh Señor; por favor, envía a otra persona!
14 Entonces el furor de Jehovah se encendió contra
Moisés, y le dijo:
-¿No conozco yo a tu hermano Aarón el levita? Yo sé que él
habla bien. He aquí que él viene a tu encuentro; y al verte, se alegrará
en su corazón. 15 Tú le hablarás y pondrás en su boca las
palabras. Yo estaré con tu boca y con la suya, y os enseñaré lo que
habéis de hacer. 16 El hablará por ti al pueblo y será para
ti como boca, y tú serás para él como Dios. 17 Lleva en tu
mano esta vara, con la cual harás las señales.
Moisés en camino a Egipto
18 Entonces Moisés se fue y volvió a donde estaba su suegro
Jetro y le dijo:
-Permite que yo vaya y vuelva a mis hermanos que están en
Egipto, para ver si aún están vivos.
Y Jetro dijo a Moisés:
-Vé en paz.
19 Jehovah dijo también a Moisés en Madián:
-Vé, vuélvete a Egipto, porque han muerto todos los que
procuraban matarte.
20 Entonces Moisés tomó a su mujer y a sus hijos,
los puso sobre un asno y regresó a la tierra de Egipto. Moisés tomó
también en su mano la vara de Dios. 21 Y Jehovah dijo a
Moisés:
-Cuando estés de regreso en Egipto, haz en presencia del
faraón todas las señales que he puesto en tu mano. Sin embargo, yo
endureceré su corazón, y él no dejará ir al pueblo. 22
Entonces dirás al faraón: "Así ha dicho Jehovah: ’Israel es mi hijo, mi
primogénito. 23 Yo te digo que dejes ir a mi hijo para que me
sirva. Si rehúsas dejarlo ir, he aquí que yo mataré a tu hijo, a tu
primogénito.’ "
24 Aconteció en el camino, en una posada, que
Jehovah le salió al encuentro y procuró matarlo. 25 Entonces
Séfora tomó un pedernal afilado, cortó el prepucio de su hijo y tocó con
él los pies de Moisés, diciendo:
-¡De veras, tú eres para mí un esposo de sangre!
26 Entonces le dejó. Ella había dicho "esposo de
sangre" a causa de la circuncisión.
Moisés y Aarón ante el pueblo
27 Entonces Jehovah dijo a Aarón:
-Vé al desierto, al encuentro de Moisés.
El fue y lo encontró en el monte de Dios, y lo besó. 28
Entonces Moisés refirió a Aarón todas las palabras que Jehovah le
enviaba a decir y todas las señales que le mandaba hacer.
29 Moisés y Aarón fueron, y reunieron a todos los
ancianos de los hijos de Israel. 30 Aarón relató todas las
cosas que Jehovah había dicho a Moisés, y éste hizo las señales ante los
ojos del pueblo. 31 El pueblo creyó; y al oír que Jehovah
había visitado a los hijos de Israel y que había visto su aflicción, se
inclinaron y adoraron.
Moisés y Aarón ante el faraón
5 Después Moisés y Aarón
fueron al faraón y le dijeron:
-Jehovah, el Dios de Israel, dice así: "Deja ir a mi pueblo
para que me celebre una fiesta en el desierto."
2 Pero el faraón respondió:
-¿Quién es Jehovah para que yo escuche su voz y deje ir a
Israel? Yo no conozco a Jehovah, ni tampoco dejaré ir a Israel.
3 Ellos le dijeron:
-El Dios de los hebreos ha venido a nuestro encuentro.
Permite que vayamos al desierto, a tres días de camino, para ofrecer
sacrificios a Jehovah nuestro Dios, no sea que nos castigue con peste o
con espada.
4 Entonces el rey de Egipto les dijo:
-¡Moisés y Aarón! ¿Por qué distraéis al pueblo de sus
labores? ¡Volved a vuestras tareas! 5 -Dijo también el
faraón-: Ciertamente el pueblo de la tierra es ahora numeroso; no
obstante, vosotros les habéis hecho suspender sus labores.
Se agrava el trabajo del pueblo
6 Aquel mismo día el faraón mandó decir a los capataces del
pueblo y a sus vigilantes:
7 -Ya no daréis paja al pueblo para hacer los
adobes, como hacíais antes. ¡Que vayan ellos y recojan por sí mismos la
paja! 8 Sin embargo, les impondréis la misma cantidad de
adobes que hacían antes. No les disminuiréis nada, porque están ociosos.
Por eso gritan diciendo: "Vayamos y ofrezcamos sacrificios a nuestro
Dios." 9 Hágase más pesado el trabajo de los hombres, para
que se ocupen en él y no presten atención a palabras mentirosas.
10 Los capataces del pueblo y sus vigilantes
salieron y hablaron al pueblo diciendo:
-Así ha dicho el faraón: "Yo no os daré paja. 11
Id y recoged por vosotros mismos la paja donde la halléis, pero en nada
se disminuirá vuestra tarea."
12 Entonces el pueblo se dispersó por toda la
tierra de Egipto para recoger rastrojo en lugar de paja. 13 Y
los capataces los apremiaban diciendo:
-Terminad vuestra tarea, lo de cada día en su día, como
cuando se os daba paja.
14 Y azotaron a los vigilantes de los hijos de
Israel que habían sido puestos por los capataces del faraón, y les
dijeron:
-¿Por qué no habéis completado vuestra cantidad de adobes ni
ayer ni hoy, como antes?
15 Los vigilantes de los hijos de Israel fueron al
faraón y se quejaron ante él diciendo:
-¿Por qué procedes así con tus siervos? 16 No se
da paja a tus siervos, y con todo nos dicen: "¡Haced adobes!" He aquí,
tus siervos son azotados, cuando la culpa es de tu propio pueblo.
17 El respondió:
-¡Estáis ociosos! ¡Sí, ociosos! Por eso decís: "Vayamos y
ofrezcamos sacrificios a Jehovah." 18 Id, pues, ahora y
trabajad. No se os dará paja, pero habréis de entregar la misma cantidad
de adobes.
19 Entonces los vigilantes de los hijos de Israel
se vieron en aflicción, cuando les dijeron: "No se disminuirá en nada
vuestra cantidad diaria de adobes." 20 Cuando ellos salían
del palacio del faraón, se encontraron con Moisés y Aarón, que estaban
esperándolos, 21 y les dijeron:
-Jehovah os mire y os juzgue, pues nos habéis hecho odiosos
ante los ojos del faraón y los de sus servidores, poniendo en sus manos
la espada para que nos maten.
Jehovah anuncia su actuación directa
22 Entonces Moisés se volvió a Jehovah y le dijo:
-Señor, ¿por qué maltratas a este pueblo? ¿Para qué me
enviaste? 23 Porque desde que fui al faraón para hablarle en
tu nombre, él ha maltratado a este pueblo, y tú no has librado a tu
pueblo.
6 Jehovah
respondió a Moisés:
-Ahora verás lo que yo haré al faraón, porque sólo a causa de
una poderosa mano los dejará ir. A causa de una poderosa mano los ha de
echar de su tierra. 2 -Además, Dios dijo a Moisés-: Yo soy
Jehovah. 3 Yo me aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como
Dios Todopoderoso; pero con mi nombre Jehovah no me di a conocer a
ellos. 4 Yo también establecí mi pacto con ellos, prometiendo
darles la tierra de Canaán, la tierra en la cual peregrinaron y
habitaron como forasteros. 5 Asimismo, yo he escuchado el
gemido de los hijos de Israel, a quienes los egipcios esclavizan, y me
he acordado de mi pacto. 6 Por tanto, di a los hijos de
Israel: "Yo soy Jehovah. Yo os libraré de las cargas de Egipto y os
libertaré de su esclavitud. Os redimiré con brazo extendido y con
grandes actos justicieros. 7 Os tomaré como pueblo mío, y yo
seré vuestro Dios. Vosotros sabréis que yo soy Jehovah vuestro Dios, que
os libra de las cargas de Egipto. 8 Yo os llevaré a la tierra
por la cual alcé mi mano jurando que la daría a Abraham, a Isaac y a
Jacob. Yo os la daré en posesión. Yo Jehovah."
9 De esta manera habló Moisés a los hijos de
Israel, pero ellos no escucharon a Moisés, a causa del decaimiento de
ánimo y de la dura esclavitud. 10 Entonces Jehovah habló a
Moisés diciendo:
11 -Vé al faraón rey de Egipto y dile que deje ir
de su tierra a los hijos de Israel.
12 Y Moisés respondió a Jehovah diciendo:
-Si los hijos de Israel no me escuchan, ¿cómo, pues, me
escuchará el faraón, siendo yo falto de elocuencia?
13 Entonces Jehovah habló a Moisés y a Aarón, y
les dio mandamiento para los hijos de Israel y para el faraón rey de
Egipto, a fin de sacar a los hijos de Israel de la tierra de Egipto.
Casas paternas de Rubén, Simeón y Leví
14 Estos son los jefes de sus casas paternas:
Los hijos de Rubén, primogénito de Israel, fueron: Hanoc,
Falú, Hesrón y Carmi. Estos son los clanes de Rubén.
15 Los hijos de Simeón fueron: Jemuel, Jamín, Ohad,
Jaquín, Zojar y Saúl, hijo de la cananea. Estos son los clanes de
Simeón.
16 Estos son los nombres de los hijos de Leví,
según sus generaciones: Gersón, Cohat y Merari. Los años de la vida de
Leví fueron 137.
17 Los hijos de Gersón fueron Libni y Simei, según
sus clanes.
18 Los hijos de Cohat fueron: Amram, Izjar, Hebrón
y Uziel. Los años de la vida de Cohat fueron 133.
19 Los hijos de Merari fueron Majli y Musi.
Estos son los clanes de Leví, según sus generaciones.
20 Amram tomó por mujer a Jocabed su tía, quien le
dio a luz a Aarón y a Moisés. Los años de la vida de Amram fueron 137.
21 Los hijos de Izjar fueron: Coré, Néfeg y Zicri.
22 Los hijos de Uziel fueron: Misael, Elzafán y
Sitri.
23 Aarón tomó por mujer a Elisabet hija de
Aminadab, hermana de Najsón, quien le dio a luz a Nadab, Abihú, Eleazar
e Itamar.
24 Los hijos de Coré fueron: Asir, Elcana y
Abiasaf. Estos son los clanes de los coreítas.
25 Eleazar hijo de Aarón tomó por mujer a una de
las hijas de Putiel, la cual le dio a luz a Fineas.
Estos son los jefes de las casas paternas de los levitas,
según sus clanes. 26 Estos son aquel Aarón y aquel Moisés, a
quienes Jehovah dijo: "Sacad a los hijos de Israel de la tierra de
Egipto, según sus ejércitos." 27 Ellos son los que hablaron
al faraón rey de Egipto para sacar de Egipto a los hijos de Israel.
Estos fueron Moisés y Aarón.
Dios recalca la misión de Moisés
28 Sucedió esto el día en que Jehovah habló a Moisés en la
tierra de Egipto. 29 Jehovah habló a Moisés diciendo:
-Yo soy Jehovah. Di al faraón, rey de Egipto, todas las cosas
que yo te diga a ti.
30 Moisés respondió a Jehovah:
-He aquí que yo soy un hombre falto de elocuencia; ¿cómo,
pues, me escuchará el faraón?
7 Entonces
Jehovah dijo a Moisés:
-Mira, yo te he puesto como dios para el faraón, y tu hermano
Aarón será tu profeta. 2 Tú dirás todas las cosas que yo te
mande, y Aarón tu hermano hablará al faraón para que deje ir de su
tierra a los hijos de Israel. 3 Yo endureceré el corazón del
faraón y multiplicaré mis señales y mis prodigios en la tierra de
Egipto. 4 El faraón no os escuchará. Pero yo pondré mi mano
sobre Egipto y sacaré a mis ejércitos, mi pueblo, los hijos de Israel,
de la tierra de Egipto con grandes actos justicieros. 5 Así
sabrán los egipcios que yo soy Jehovah, cuando extienda mi mano sobre
Egipto y saque a los hijos de Israel de en medio de ellos.
6 Moisés y Aarón hicieron como Jehovah les mandó;
así lo hicieron. 7 Moisés tenía 80 años y Aarón 83 años,
cuando hablaron al faraón.
La vara se transforma en serpiente
8 Jehovah habló a Moisés y a Aarón diciendo:
9 -Cuando el faraón os responda y diga: "Mostrad
señales", tú dirás a Aarón: "Toma tu vara y arrójala delante del faraón,
y ella se transformará en una serpiente."
10 Fueron, pues, Moisés y Aarón al faraón, e
hicieron como Jehovah les había mandado: Aarón echó su vara delante del
faraón y de sus servidores, y se convirtió en una serpiente. 11
El faraón también llamó a los sabios y a los hechiceros, y también
ellos, los magos de Egipto, hicieron lo mismo con sus encantamientos.
12 Cada uno echó su vara, las cuales se convirtieron en
serpientes; pero la vara de Aarón se tragó las varas de ellos. 13
Y el corazón del faraón se endureció, y no los escuchó, tal como
Jehovah había dicho.
Primera plaga: el agua hecha sangre
14 Entonces Jehovah dijo a Moisés:
-El corazón del faraón se ha endurecido, y rehúsa dejar ir al
pueblo. 15 Vé por la mañana al faraón, cuando él salga al
río. Ponte frente a él a la orilla del Nilo. Toma en tu mano la vara que
se transformó en serpiente, 16 y dile: "Jehovah, el Dios de
los hebreos, me ha enviado a ti para decirte: ’Deja ir a mi pueblo para
que me sirva en el desierto.’ Pero he aquí que hasta ahora no has
querido escuchar. 17 Así ha dicho Jehovah: ’En esto conocerás
que yo soy Jehovah’; he aquí, con la vara que tengo en mi mano golpearé
las aguas del Nilo, y éstas se convertirán en sangre. 18 Los
peces que hay en el Nilo morirán. El Nilo apestará, y los egipcios
tendrán asco de beber agua del Nilo."
19 Jehovah dijo también a Moisés:
-Di a Aarón: "Toma tu vara y extiende tu mano sobre las aguas
de Egipto, sobre sus ríos, sobre sus canales, sobre sus estanques y
sobre todos sus depósitos de agua; y ellas se convertirán en sangre."
Habrá sangre en toda la tierra de Egipto, hasta en los baldes de madera
y en las vasijas de piedra.
20 Moisés y Aarón hicieron como les mandó Jehovah.
Alzó la vara y golpeó las aguas del Nilo en presencia del faraón y de
sus servidores, y todas las aguas del Nilo se convirtieron en sangre.
21 Los peces que había en el Nilo murieron. Y el Nilo
apestaba, de modo que los egipcios no podían beber de él. Hubo sangre en
toda la tierra de Egipto.
22 Pero los magos de Egipto hicieron lo mismo con
sus encantamientos. Y el corazón del faraón se endureció, y no los
escuchó, tal como Jehovah lo había dicho.
23 Después se volvió el faraón y entró en su casa,
y no quiso prestar más atención al asunto. 24 Y todos los
egipcios hicieron pozos alrededor del Nilo para beber, porque no podían
beber las aguas del Nilo.
Segunda plaga: las ranas
25 Pasaron siete días después que Jehovah golpeó el Nilo.
8 1
Entonces Jehovah dijo a Moisés:
-Vé al faraón y dile que Jehovah ha dicho así: "Deja ir a mi
pueblo para que me sirva. 2 Y si rehúsas dejarlo ir, he aquí
yo castigaré todo tu territorio con una plaga de ranas. 3 El
Nilo se llenará de ranas, las cuales subirán y entrarán en tu casa y en
tu dormitorio, y sobre tu cama. Entrarán en las casas de tus servidores
y de tu pueblo. Entrarán en tus hornos y en tus artesas de amasar.
4 Las ranas subirán sobre ti, sobre tu pueblo y sobre todos tus
servidores." 5 -Jehovah dijo también a Moisés-: Di a Aarón:
"Extiende tu mano con tu vara sobre los ríos, sobre los canales y sobre
los estanques; y haz subir ranas sobre la tierra de Egipto."
6 Entonces Aarón extendió su mano sobre las aguas
de Egipto, y subieron ranas que cubrieron la tierra de Egipto. 7
Pero los magos hicieron lo mismo con sus encantamientos, e
hicieron subir ranas sobre la tierra de Egipto. 8 Entonces el
faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo:
-Rogad a Jehovah para que quite las ranas de mí y de mi
pueblo, y dejaré ir al pueblo para que ofrezca sacrificios a Jehovah.
9 Y Moisés dijo al faraón:
-Dígnate indicarme cuándo he de rogar por ti, por tus
servidores y por tu pueblo, para que las ranas sean quitadas de ti y de
tus casas, y solamente queden en el Nilo.
10 Y él dijo:
-Mañana.
Y Moisés respondió:
-Se hará conforme a tu palabra, para que conozcas que no hay
otro como Jehovah nuestro Dios. 11 Las ranas se irán de ti,
de tus casas, de tus servidores y de tu pueblo, y solamente quedarán en
el Nilo.
12 Entonces salieron Moisés y Aarón de la
presencia del faraón. Y Moisés clamó a Jehovah por el asunto de las
ranas que había mandado sobre el faraón. 13 Jehovah hizo
conforme a la palabra de Moisés. Murieron las ranas de las casas, de los
patios y de los campos. 14 Las juntaron en muchos montones, y
la tierra apestaba. 15 Pero viendo el faraón que le habían
dado alivio, endureció su corazón y no los escuchó, tal como Jehovah lo
había dicho.
Tercera plaga: los piojos
16 Entonces Jehovah dijo a Moisés:
-Di a Aarón: "Extiende tu vara y golpea el polvo de la tierra
para que se convierta en piojos en toda la tierra de Egipto."
17 Ellos lo hicieron así. Aarón extendió su mano
con su vara y golpeó el polvo de la tierra, el cual se convirtió en
piojos, tanto sobre los hombres como sobre los animales. Todo el polvo
de la tierra se convirtió en piojos, en toda la tierra de Egipto.
18 Los magos también intentaron hacer piojos con
sus encantamientos, pero no pudieron. Había piojos tanto en los hombres
como en los animales. 19 Entonces los magos dijeron al
faraón:
-¡Esto es el dedo de Dios!
Pero el corazón del faraón se endureció, y no los escuchó,
tal como Jehovah lo había dicho.
Cuarta plaga: las moscas
20 Jehovah dijo a Moisés:
-Levántate muy de mañana, preséntate ante el faraón cuando él
salga al río y dile que Jehovah ha dicho así: "Deja ir a mi pueblo para
que me sirva. 21 Porque si no dejas ir a mi pueblo, he aquí
yo enviaré una nube de moscas sobre ti y sobre tus servidores, sobre tu
pueblo y dentro de tus casas. Y las casas de los egipcios se llenarán de
moscas, y asimismo la tierra donde ellos estén. 22 Pero el
mismo día yo excluiré la tierra de Gosén, donde habita mi pueblo, para
que no vaya allí la nube de moscas, a fin de que sepas que yo, Jehovah,
estoy en medio de la tierra. 23 Yo haré distinción entre mi
pueblo y el tuyo. Mañana tendrá lugar esta señal."
24 Jehovah lo hizo así: Vino una densa nube de
moscas sobre la casa del faraón, sobre las casas de sus servidores, y
sobre toda la tierra de Egipto. La tierra quedó devastada a causa de
ellas. 25 Entonces el faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les
dijo:
-Id, ofreced sacrificios a vuestro Dios, dentro del país.
26 Moisés respondió:
-No conviene que lo hagamos así, porque ofreceríamos como
sacrificio a Jehovah lo que es una abominación a los egipcios. Si
sacrificáramos en presencia de los egipcios lo que para ellos es una
abominación, ¿no nos apedrearían? 27 Iremos a tres días de
camino por el desierto y ofreceremos sacrificios a Jehovah, según él nos
diga.
28 El faraón dijo:
-Yo os dejaré ir para que ofrezcáis sacrificios a Jehovah
vuestro Dios en el desierto, con tal que no os vayáis demasiado lejos.
Rogad por mí.
29 Respondió Moisés:
-He aquí, al salir yo de tu presencia, rogaré a Jehovah, y él
hará que mañana la nube de moscas se aparte del faraón, de sus
servidores y de su pueblo, con tal que el faraón no se vuelva a burlar,
no dejando ir al pueblo para ofrecer sacrificios a Jehovah.
30 Entonces Moisés salió de la presencia del
faraón y oró a Jehovah. 31 Y Jehovah hizo conforme a la
palabra de Moisés y apartó del faraón, de sus servidores y de su pueblo
la nube de moscas, sin que quedara una sola. 32 Pero el
faraón endureció también esta vez su corazón, y no dejó ir al pueblo.
Quinta plaga: la peste
9 Entonces Jehovah dijo a
Moisés:
-Vé al faraón y dile que Jehovah, el Dios de los hebreos, ha
dicho así: "Deja ir a mi pueblo para que me sirva. 2 Porque
si rehúsas dejarlos ir y los sigues deteniendo, 3 he aquí la
mano de Jehovah traerá una terrible peste sobre tu ganado que está en el
campo: caballos, asnos, camellos, vacas y ovejas. 4 Pero
Jehovah hará distinción entre el ganado de Israel y el de Egipto, de
modo que no muera nada de todo lo que pertenece a los hijos de Israel."
5 -Jehovah fijó un plazo diciendo-: Mañana Jehovah hará esto
en el país.
6 Al día siguiente Jehovah hizo esto, y murió todo
el ganado de Egipto. Pero del ganado de los hijos de Israel no murió ni
un solo animal. 7 El faraón envió observadores, y he aquí que
del ganado de los hijos de Israel no había muerto ni un solo animal.
Pero el corazón del faraón se endureció, y no dejó ir al pueblo.
Sexta plaga: las úlceras
8 Jehovah dijo a Moisés y a Aarón:
-Tomad puñados de hollín de un horno, y que Moisés lo esparza
hacia el cielo, en presencia del faraón. 9 Este se convertirá
en polvo sobre toda la tierra de Egipto, y ocasionará sarpullido que
producirá úlceras, tanto en los hombres como en los animales, en toda la
tierra de Egipto.
10 Tomaron, pues, el hollín del horno y se
pusieron de pie delante del faraón. Moisés lo esparció hacia el cielo, y
éste se convirtió en sarpullido que producía úlceras, tanto en los
hombres como en los animales. 11 Y los magos no podían estar
en presencia de Moisés por causa de las úlceras, porque los magos tenían
úlceras, como todos los egipcios.
12 Pero Jehovah endureció el corazón del faraón. Y
éste no los escuchó, tal como Jehovah lo había dicho a Moisés.
Séptima plaga: el granizo
13 Entonces Jehovah dijo a Moisés:
-Levántate muy de mañana, preséntate delante del faraón y
dile que Jehovah, el Dios de los hebreos, dice así: "Deja ir a mi pueblo
para que me sirva. 14 Porque yo enviaré esta vez todas mis
plagas sobre ti, sobre tus servidores y sobre tu pueblo, para que
entiendas que no hay otro como yo en toda la tierra. 15
Porque hasta ahora yo podría haber extendido mi mano para herirte a ti y
a tu pueblo con una plaga tal que ya habrías sido eliminado de la
tierra. 16 Pero por esto mismo te he dejado con vida, para
mostrarte mi poder y para dar a conocer mi nombre en toda la tierra.
17 ¿Todavía te insolentas contra mi pueblo para no dejarlos
ir? 18 He aquí, mañana a estas horas yo haré caer granizo tan
pesado, como nunca lo hubo en Egipto desde el día en que fue fundado,
hasta ahora. 19 Ordena, pues, que recojan tu ganado y todo lo
que tienes en el campo, en un lugar seguro; porque el granizo caerá
sobre todo hombre o animal que se halle en el campo y que no haya sido
recogido en casa, y morirá."
20 De los servidores del faraón, el que temió la
palabra de Jehovah hizo que sus criados y su ganado huyeran a casa.
21 Pero los que no tomaron en serio la palabra de Jehovah dejaron
a sus criados y sus ganados en el campo.
22 Jehovah dijo a Moisés:
-Extiende tu mano hacia el cielo para que caiga granizo sobre
toda la tierra de Egipto, sobre los hombres, sobre los animales y sobre
toda la hierba del campo en la tierra de Egipto.
23 Moisés extendió su vara hacia el cielo, y
Jehovah envió truenos y granizo. El fuego se descargó sobre la tierra, y
Jehovah hizo llover granizo sobre la tierra de Egipto. 24
Hubo, pues, granizo y fuego centelleante mezclado con el granizo, y era
tan pesado que nunca lo hubo como aquél en toda la tierra de Egipto
desde que comenzó a ser nación. 25 El granizo destruyó en
toda la tierra de Egipto todo lo que estaba en el campo, tanto los
hombres como los animales. El granizo también arruinó toda la hierba del
campo y destrozó todos los árboles del campo. 26 Sólo en la
tierra de Gosén, donde habitaban los hijos de Israel, no cayó granizo.
27 Entonces el faraón mandó llamar a Moisés y a Aarón y les
dijo:
-He pecado esta vez. Jehovah es el justo; yo y mi pueblo
somos los culpables. 28 Rogad a Jehovah para que cesen los
truenos de Dios y el granizo, y yo os dejaré ir, y vosotros no os
detendréis más.
29 Moisés le respondió:
-Al salir yo de la ciudad, extenderé mis manos a Jehovah, y
los truenos cesarán, y no habrá más granizo, para que sepas que la
tierra es de Jehovah. 30 Pero yo sé que ni tú ni tus
servidores teméis todavía la presencia de Jehovah Dios.
31 El lino y la cebada fueron destruidos, porque
la cebada estaba en espiga y el lino en flor. 32 Pero el
trigo y el centeno no fueron destruidos, pues eran tardíos.
33 Después de haber salido de la presencia del
faraón y de la ciudad, Moisés extendió sus manos a Jehovah, y cesaron
los truenos y el granizo; y no cayó más lluvia sobre la tierra. 34
Entonces, al ver que habían cesado la lluvia, el granizo y los
truenos, el faraón volvió a pecar. Tanto él como sus servidores
endurecieron su corazón. 35 El corazón del faraón se
endureció, y no dejó ir a los hijos de Israel, tal como Jehovah lo había
dicho por medio de Moisés.
Octava plaga: la langosta
10 Jehovah dijo a Moisés:
-Vé al faraón, porque yo he endurecido su corazón y el
corazón de sus servidores para manifestar entre ellos estas señales
mías, 2 y para que cuentes a tus hijos y a tus nietos las
cosas que yo hice en Egipto, las señales que yo hice en medio de ellos,
para que sepáis que yo soy Jehovah.
3 Entonces Moisés y Aarón fueron al faraón y le
dijeron:
-Jehovah, el Dios de los hebreos, ha dicho así: "¿Hasta
cuándo rehusarás humillarte ante mí? Deja ir a mi pueblo para que me
sirva. 4 Si rehúsas dejarlo ir, he aquí mañana yo traeré la
langosta a tu territorio; 5 y cubrirá la superficie de la
tierra, de modo que ésta no pueda verse. Devorará el resto de lo que ha
escapado, lo que os ha quedado del granizo. Devorará también todos los
árboles que crecen en el campo. 6 Y llenará tus casas, las
casas de tus servidores y las casas de todos los egipcios, como nunca
vieron tus padres ni tus abuelos desde que existieron sobre la tierra,
hasta el día de hoy."
Moisés dio media vuelta y salió de la presencia del faraón.
7 Entonces los servidores del faraón le dijeron:
-¿Hasta cuándo ha de sernos éste una trampa? Deja ir a esos
hombres para que sirvan a Jehovah su Dios. ¿Todavía no te das cuenta de
que Egipto está destruido?
8 Moisés y Aarón volvieron a ser traídos ante el
faraón, quien les dijo:
-Id y servid a Jehovah vuestro Dios. ¿Quiénes son los que han
de ir?
9 Moisés respondió:
-Hemos de ir con nuestros niños y con nuestros ancianos, con
nuestros hijos y con nuestras hijas; hemos de ir con nuestras ovejas y
con nuestras vacas, porque tendremos una fiesta de Jehovah.
10 Y él les dijo:
-¡Sea Jehovah con vosotros, si yo os dejo ir a vosotros y a
vuestros niños! ¡Ved cómo vuestras malas intenciones están a la vista!
11 ¡No será así! Id vosotros los varones y servid a Jehovah,
pues esto es lo que vosotros habéis pedido.
Y los echaron de la presencia del faraón. 12
Entonces Jehovah dijo a Moisés:
-Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto, para que la
langosta suba sobre la tierra de Egipto. Ella devorará toda la hierba de
la tierra y todo lo que ha dejado el granizo.
13 Moisés extendió su vara sobre la tierra de
Egipto, y Jehovah trajo un viento del oriente sobre el país, todo aquel
día y toda aquella noche. Al amanecer, el viento del oriente trajo la
langosta. 14 Esta subió sobre toda la tierra de Egipto y se
posó muy densamente en todos los rincones del país. Nunca antes hubo tal
plaga de langosta, ni la habrá después. 15 Cubrieron la
superficie de toda la tierra, de modo que la tierra se oscureció.
Devoraron toda la hierba de la tierra y todo el fruto de los árboles que
había dejado el granizo. En toda la tierra de Egipto no quedó nada
verde, ni en los árboles, ni en la hierba del campo.
16 Entonces el faraón hizo llamar apresuradamente
a Moisés y a Aarón, y les dijo:
-He pecado contra Jehovah vuestro Dios y contra vosotros.
17 Pero perdonad, por favor, mi pecado sólo una vez más y
rogad a Jehovah vuestro Dios para que él aparte de mí solamente esta
mortandad.
18 Moisés salió de la presencia del faraón y oró a
Jehovah. 19 Jehovah hizo soplar un fortísimo viento del
occidente que llevó la langosta y la arrojó al mar Rojo. Ni una sola
langosta quedó en todo el territorio de Egipto. 20 Pero
Jehovah endureció el corazón del faraón, y éste no dejó ir a los hijos
de Israel.
Novena plaga: las tinieblas
21 Jehovah dijo a Moisés:
-Extiende tu mano hacia el cielo para que haya tinieblas
sobre la tierra de Egipto, tinieblas que hasta puedan ser palpadas.
22 Moisés extendió su mano hacia el cielo, y hubo
densas tinieblas por toda la tierra de Egipto, durante tres días.
23 No se podían ver unos a otros, ni nadie se movió de su lugar
durante tres días. Pero todos los hijos de Israel tenían luz en sus
moradas. 24 Luego el faraón hizo llamar a Moisés y le dijo:
-Id y servid a Jehovah. Vayan también vuestros niños con
vosotros. Solamente que sean dejadas vuestras ovejas y vuestras vacas.
25 Moisés respondió:
-Entonces tú nos tendrás que dar animales para sacrificar y
ofrecer en holocausto a Jehovah nuestro Dios. 26 ¡También
nuestro ganado irá con nosotros! No quedará ni una pezuña de ellos,
porque de ellos hemos de tomar para servir a Jehovah nuestro Dios. No
sabemos con qué hemos de servir a Jehovah, hasta que lleguemos allá.
27 Pero Jehovah endureció el corazón del faraón, y
no quiso dejarlos ir. 28 Y el faraón dijo a Moisés:
-¡Retírate de mi presencia! ¡Guárdate de volver a ver mi
cara; porque el día en que veas mi cara, morirás!
29 Y Moisés respondió:
-Bien has dicho. ¡Jamás volveré a ver tu cara!
Anuncio de la décima plaga
11 Jehovah dijo a Moisés:
-Traeré una sola plaga más sobre el faraón y sobre Egipto.
Después de esto, él os dejará ir de aquí. Cuando os deje ir, él os
echará de aquí por completo. 2 Habla, pues, al pueblo para
que cada hombre pida a su vecino, y cada mujer a su vecina, objetos de
plata y de oro.
3 Jehovah dio gracia al pueblo ante los ojos de
los egipcios. El mismo Moisés era considerado como un gran hombre en la
tierra de Egipto, tanto a los ojos de los servidores del faraón, como a
los ojos del pueblo.
4 Entonces dijo Moisés:
-Así ha dicho Jehovah: "Como a la media noche yo pasaré por
en medio de Egipto. 5 Y todo primogénito en la tierra de
Egipto morirá, desde el primogénito del faraón que se sienta en su
trono, hasta el primogénito de la sierva que está detrás del molino, y
todo primerizo del ganado. 6 Habrá un gran clamor en toda la
tierra de Egipto, como nunca lo hubo ni lo habrá. 7 Pero
entre todos los hijos de Israel, ni un perro les ladrará, ni a los
hombres ni a los animales, para que sepáis que Jehovah hace distinción
entre los egipcios y los israelitas." 8 Entonces vendrán a mí
todos estos tus servidores, y postrados delante de mí dirán: "Sal tú, y
todo el pueblo que te sigue." Y después de esto, yo saldré.
Salió muy enojado de la presencia del faraón. 9 Y
Jehovah dijo a Moisés:
-Faraón no os escuchará, para que mis maravillas se
multipliquen en la tierra de Egipto.
10 Moisés y Aarón hicieron todos estos prodigios
delante del faraón. Pero Jehovah endureció el corazón del faraón, y éste
no dejó ir de su tierra a los hijos de Israel.
La Pascua de liberación
12 Jehovah habló a Moisés y
a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo:
2 -Este mes os será el principio de los meses;
será para vosotros el primero de los meses del año. 3 Hablad
a toda la congregación de Israel, diciendo que el 10 de este mes cada
uno tome para sí un cordero en cada casa paterna, un cordero por
familia. 4 Si la familia es demasiado pequeña como para comer
el cordero, entonces lo compartirán él y su vecino de la casa inmediata,
de acuerdo con el número de las personas. Según la cantidad que ha de
comer cada uno, repartiréis el cordero. 5 El cordero será sin
defecto, macho de un año; tomaréis un cordero o un cabrito. 6
Lo habréis de guardar hasta el día 14 de este mes, cuando lo degollará
toda la congregación del pueblo de Israel al atardecer. 7
Tomarán parte de la sangre y la pondrán en los dos postes y en el dintel
de las puertas de las casas en donde lo han de comer. 8
Aquella misma noche comerán la carne, asada al fuego. La comerán con
panes sin levadura y con hierbas amargas. 9 No comeréis del
cordero nada crudo, ni cocido en agua; sino asado al fuego, con su
cabeza, sus piernas y sus entrañas. 10 Nada dejaréis de él
hasta la mañana. Lo que quede hasta la mañana habréis de quemarlo en el
fuego. 11 Así lo habréis de comer: con vuestros cintos
ceñidos, puestas las sandalias en vuestros pies y con vuestro bastón en
la mano. Lo comeréis apresuradamente; es la Pascua de Jehovah.
12 »La misma noche yo pasaré por la tierra de
Egipto y heriré de muerte a todo primogénito en la tierra de Egipto,
tanto de los hombres como del ganado. Así ejecutaré actos justicieros
contra todos los dioses de Egipto. Yo, Jehovah.
13 »La sangre os servirá de señal en las casas
donde estéis. Yo veré la sangre y en cuanto a vosotros pasaré de largo y
cuando castigue la tierra de Egipto, no habrá en vosotros ninguna plaga
para destruiros.
14 »Habréis de conmemorar este día. Lo habréis de
celebrar como fiesta a Jehovah a través de vuestras generaciones. Lo
celebraréis como estatuto perpetuo. 15 Siete días comeréis
panes sin levadura. El primer día quitaréis de vuestras casas la
levadura, porque cualquiera que coma algo con levadura desde el primer
día hasta el séptimo, esa persona será excluida de Israel.
16 »El primer día habrá asamblea sagrada. También
en el séptimo día habrá asamblea sagrada. Ningún trabajo haréis en
ellos, excepto la preparación de lo que cada uno haya de comer. Sólo eso
podréis hacer. 17 Guardaréis la fiesta de los panes sin
levadura, porque en este mismo día habré sacado vuestros ejércitos de la
tierra de Egipto. Por tanto, guardaréis este día como estatuto perpetuo
a través de vuestras generaciones.
18 »Comeréis los panes sin levadura en el mes
primero, desde el día 14 del mes al atardecer, hasta el día 21 del mes
al atardecer. 19 Durante siete días no se hallará en vuestras
casas nada que tenga levadura. Cualquiera que coma algo con levadura,
sea forastero o natural de la tierra, esa persona será excluida de la
congregación de Israel. 20 No comeréis ninguna cosa con
levadura. En todo lugar donde habitéis comeréis panes sin levadura.
21 Moisés convocó a todos los ancianos de Israel y
les dijo:
-Sacad y tomad del rebaño para vuestras familias, y
sacrificad el cordero pascual. 22 Tomad luego un manojo de
hisopo y empapadlo en la sangre que está en la vasija, y untad el dintel
y los postes de la puerta con la parte de la sangre que está en la
vasija. Ninguno de vosotros salga de la puerta de su casa hasta la
mañana. 23 Porque Jehovah pasará matando a los egipcios, y
cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará de largo
aquella puerta y no dejará entrar en vuestras casas al destructor para
matar. 24 Guardaréis estas palabras como ley para vosotros y
para vuestros hijos, para siempre. 25 Cuando hayáis entrado
en la tierra que Jehovah os dará, como lo prometió, guardaréis este
rito. 26 Y cuando os pregunten vuestros hijos: "¿Qué
significa este rito para vosotros?", 27 vosotros les
responderéis: "Este es el sacrificio de la Pascua de Jehovah, quien pasó
de largo las casas de los hijos de Israel cuando mató a los egipcios y
libró nuestras casas."
Entonces el pueblo se inclinó y adoró. 28 Los
hijos de Israel fueron y lo hicieron; como Jehovah había mandado a
Moisés y a Aarón, así lo hicieron.
Décima plaga: mueren los primogénitos
29 Aconteció que a la medianoche Jehovah mató a todo
primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito del faraón que
se sentaba en el trono, hasta el primogénito del preso que estaba en la
mazmorra, y todo primerizo del ganado. 30 Aquella noche se
levantaron el faraón, todos sus servidores y todos los egipcios, pues
había un gran clamor en Egipto, porque no había casa donde no hubiese un
muerto. 31 Entonces hizo llamar a Moisés y a Aarón de noche,
y les dijo:
-¡Levantaos y salid de en medio de mi pueblo, vosotros y los
hijos de Israel! Id y servid a Jehovah, como habéis dicho. 32
Tomad también vuestras ovejas y vuestras vacas, como habéis dicho, e
idos. Y bendecidme a mí también.
Los israelitas salen de Egipto
33 Los egipcios apremiaban al pueblo, apresurándose a
echarlos del país, porque decían:
-¡Todos seremos muertos!
34 La gente llevaba sobre sus hombros la masa que
aún no tenía levadura y sus artesas envueltas en sus mantos. 35
Los hijos de Israel hicieron también conforme al mandato de
Moisés, y pidieron a los egipcios objetos de plata, objetos de oro y
vestidos. 36 Jehovah dio gracia al pueblo ante los ojos de
los egipcios, quienes les dieron lo que pidieron. Así despojaron a los
egipcios.
37 Partieron, pues, los hijos de Israel de Ramesés
a Sucot, unos 600.000 hombres de a pie, sin contar los niños. 38
También fue con ellos una gran multitud de toda clase de gente, y
sus ovejas y ganado en gran número. 39 De la masa que habían
sacado de Egipto, cocieron panes sin leudar, porque no le habían puesto
levadura; ya que cuando fueron echados de Egipto, no pudieron detenerse
ni para preparar comida.
40 El tiempo que los hijos de Israel habitaron en
Egipto fue de 430 años. 41 Pasados los 430 años, en el mismo
día salieron de la tierra de Egipto todos los escuadrones de Jehovah.
42 Esta es noche de guardar en honor de Jehovah, por haberlos
sacado de la tierra de Egipto. Todos los hijos de Israel, a través de
sus generaciones, deben guardar esta noche en honor de Jehovah.
Los que han de participar en la Pascua
43 Jehovah dijo a Moisés y a Aarón:
-Este es el estatuto acerca de la Pascua: Ningún extranjero
comerá de ella. 44 Pero todo esclavo que alguien haya
comprado por dinero comerá de ella después que lo hayas circuncidado.
45 El que es extranjero y mercenario no la comerá. 46
Será comida en una casa; no llevarás de aquella carne fuera de la
casa. Tampoco quebraréis ninguno de sus huesos. 47 Toda la
congregación de Israel la celebrará. 48 Si algún extranjero
que reside entre vosotros quisiera celebrar la Pascua de Jehovah, que
sea circuncidado todo varón de su familia. Entonces podrá celebrarla, y
será como el natural de la tierra. Pero ningún incircunciso comerá de
ella. 49 La misma ley será para el natural y para el
extranjero que viva entre vosotros.
50 Así lo hicieron todos los hijos de Israel. Tal
como lo mandó Jehovah a Moisés y a Aarón, así lo hicieron. 51
Y sucedió que aquel mismo día Jehovah sacó de la tierra de Egipto a los
hijos de Israel, por sus ejércitos.
13 Jehovah habló
a Moisés diciendo:
2 -Conságrame todo primogénito; todo el que abre
la matriz entre los hijos de Israel, tanto de los hombres como de los
animales, es mío.
3 Moisés dijo al pueblo:
-Conmemorad este día en el cual habéis salido de Egipto, de
la casa de esclavitud; porque Jehovah os ha sacado de aquí con mano
poderosa. Por eso no comeréis nada que tenga levadura. 4
Vosotros salís hoy, en el mes de Abib. 5 Y cuando Jehovah te
haya llevado a la tierra de los cananeos, heteos, amorreos y jebuseos,
la cual juró a tus padres que te daría, una tierra que fluye leche y
miel, celebraréis este rito en este mes. 6 Durante siete días
comeréis panes sin levadura, y el séptimo día será fiesta para Jehovah.
7 Durante los siete días se comerán los panes sin levadura, y
no se verá contigo nada leudado ni levadura en todo tu territorio.
8 »Aquel día se lo contarás a tu hijo diciendo:
"Esto se hace con motivo de lo que Jehovah hizo conmigo cuando salí de
Egipto. 9 Esto ha de ser para ti como una señal sobre tu mano
y como un memorial entre tus ojos, para que la ley de Jehovah esté en tu
boca, porque con mano poderosa Jehovah te sacó de Egipto. 10
Por tanto, guardarás esta ordenanza en el tiempo fijado, de año en año."
Consagración de los primogénitos
11 »Cuando Jehovah te haya introducido en la tierra de los
cananeos, y te la haya dado como te juró a ti y a tus padres, 12
apartarás para Jehovah todo primogénito que abre la matriz, y
también todo primerizo de las crías de tus animales; los machos serán de
Jehovah. 13 Rescatarás con un cordero todo primerizo de asno;
y si no lo rescatas, romperás su nuca. También rescatarás todo
primogénito de entre tus hijos. 14 Y cuando mañana te
pregunte tu hijo diciendo: "¿Qué es esto?", le dirás: "Con mano poderosa
Jehovah nos sacó de Egipto, de la casa de esclavitud. 15
Cuando el faraón se endureció para no dejarnos ir, Jehovah mató en la
tierra de Egipto a todo primogénito, desde el primogénito del hombre
hasta el primerizo del animal. Por esta razón yo ofrezco en sacrificio a
Jehovah todo primerizo macho que abre la matriz y rescato a todo
primogénito de mis hijos." 16 Esto ha de ser para ti como una
señal sobre tu mano y como un memorial entre tus ojos, ya que Jehovah
nos sacó de Egipto con mano poderosa.
Elección de la ruta del mar Rojo
17 Cuando el faraón dejó ir al pueblo, Dios no lo guió por el
camino de la tierra de los filisteos, aunque era más corto, porque dijo
Jehovah: "No sea que al enfrentarse con la guerra, el pueblo cambie de
parecer y se vuelva a Egipto." 18 Más bien, Dios hizo que el
pueblo diese un rodeo por el camino del desierto hacia el mar Rojo. Los
hijos de Israel salieron de la tierra de Egipto armados.
Los restos de José llevados de Egipto
19 Moisés tomó también consigo los restos de José, quien
había hecho jurar a los hijos de Israel diciendo: "Ciertamente Dios os
visitará, y haréis llevar de aquí mis restos, con vosotros."
Dios guía a Israel de día y de noche
20 Salieron de Sucot y acamparon en Etam, al borde del
desierto. 21 Jehovah iba delante de ellos, de día en una
columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna
de fuego para alumbrarles, a fin de que pudieran caminar tanto de día
como de noche. 22 La columna de nube nunca se apartó de día
de delante del pueblo, ni la columna de fuego de noche.
Los israelitas cruzan el mar Rojo
14 Jehovah habló a Moisés
diciendo:
2 -Di a los hijos de Israel que den la vuelta y
acampen cerca de Pi-hajirot, entre Migdol y el mar, frente a Baal-zefón;
acamparéis en el lado opuesto, junto al mar. 3 Entonces el
faraón dirá de los hijos de Israel: "Andan errantes por la tierra; el
desierto les cierra el paso." 4 Yo endureceré el corazón del
faraón para que os persiga; pero yo mostraré mi gloria en el faraón y en
todo su ejército, y los egipcios sabrán que yo soy Jehovah.
Ellos lo hicieron así. 5 Y cuando informaron al
rey de Egipto que el pueblo huía, el corazón del faraón y de sus
servidores se volvió contra el pueblo. Y dijeron:
-¿Cómo hemos hecho esto de haber dejado ir a Israel, y que no
nos sirva?
6 Unció su carro y tomó consigo a su gente. 7
Tomó 600 carros escogidos y todos los demás carros de Egipto con
los oficiales que estaban al frente de todos ellos.
8 Jehovah endureció el corazón del faraón, rey de
Egipto, y él persiguió a los hijos de Israel; pero éstos salieron
osadamente. 9 Los egipcios los persiguieron con toda la
caballería, los carros del faraón, sus jinetes y su ejército; y los
alcanzaron mientras acampaban junto al mar, al lado de Pi-hajirot,
frente a Baal-zefón.
10 Cuando el faraón se había acercado, los hijos
de Israel alzaron los ojos; y he aquí que los egipcios venían tras
ellos. Entonces los hijos de Israel temieron muchísimo y clamaron a
Jehovah. 11 Y dijeron a Moisés:
-¿Acaso no había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para
morir en el desierto? ¿Por qué nos has hecho esto de sacarnos de Egipto?
12 ¿No es esto lo que te hablamos en Egipto diciendo:
"Déjanos solos, para que sirvamos a los egipcios"? ¡Mejor nos habría
sido servir a los egipcios que morir en el desierto!
13 Y Moisés respondió al pueblo:
-¡No temáis! Estad firmes y veréis la liberación que Jehovah
hará a vuestro favor. A los egipcios que ahora veis, nunca más los
volveréis a ver. 14 Jehovah combatirá por vosotros, y
vosotros os quedaréis en silencio.
15 Entonces Jehovah dijo a Moisés:
-¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que se
marchen. 16 Y tú, alza tu vara y extiende tu mano sobre el
mar, y divídelo para que los hijos de Israel pasen por en medio del mar,
en seco. 17 Y he aquí, yo endureceré el corazón de los
egipcios para que entren detrás de ellos, y mostraré mi gloria en el
faraón y en todo su ejército, en sus carros y en sus jinetes. 18
Y los egipcios sabrán que yo soy Jehovah, cuando yo muestre mi
gloria en el faraón, en sus carros y en sus jinetes.
19 Entonces el ángel de Dios, que iba delante del
campamento de Israel, se trasladó e iba detrás de ellos. Asimismo, la
columna de nube que iba delante de ellos se trasladó y se puso detrás de
ellos, 20 y se colocó entre el campamento de los egipcios y
el campamento de Israel, constituyendo nube y tinieblas para aquéllos,
mientras que alumbraba a Israel de noche. En toda aquella noche no se
acercaron los unos a los otros.
21 Entonces Moisés extendió su mano sobre el mar,
y Jehovah hizo que éste se retirase con un fuerte viento del oriente que
sopló toda aquella noche e hizo que el mar se secara, quedando las aguas
divididas. 22 Y los hijos de Israel entraron en medio del mar
en seco, teniendo las aguas como muro a su derecha y a su izquierda.
23 Los egipcios los persiguieron, y entraron en el mar tras
ellos con toda la caballería del faraón, sus carros y sus jinetes.
24 Aconteció que a eso de la vigilia de la mañana,
Jehovah miró hacia el ejército de los egipcios, desde la columna de
fuego y de nube, y sembró la confusión en el ejército de los egipcios.
25 Trabó las ruedas de sus carros, de modo que se desplazaban
pesadamente. Entonces los egipcios dijeron:
-¡Huyamos de los israelitas, porque Jehovah combate por ellos
contra los egipcios!
26 Entonces Jehovah dijo a Moisés:
-Extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas vuelvan
sobre los egipcios, sobre sus carros y sobre sus jinetes.
27 Moisés extendió su mano sobre el mar, y cuando
amanecía, éste volvió a su lecho, de modo que los egipcios chocaron
contra él cuando huían. Así precipitó Jehovah a los egipcios en medio
del mar. 28 Las aguas volvieron y cubrieron los carros y los
jinetes, junto con todo el ejército del faraón que había entrado en el
mar tras ellos. No quedó de ellos ni uno solo. 29 Pero los
hijos de Israel caminaron en seco por en medio del mar, teniendo las
aguas como muro a su derecha y a su izquierda. 30 Así libró
Jehovah aquel día a Israel de mano de los egipcios. Israel vio a los
egipcios muertos a la orilla del mar. 31 Cuando Israel vio la
gran hazaña que Jehovah había realizado contra los egipcios, el pueblo
temió a Jehovah, y creyó en él y en su siervo Moisés.
Cántico a Jehovah por la liberación
15 Entonces Moisés y los
hijos de Israel cantaron este cántico a Jehovah, diciendo:
"¡Cantaré a Jehovah,
pues se ha enaltecido grandemente!
¡Ha arrojado al mar caballos y jinetes!
2 Jehovah es mi fortaleza y mi canción;
él ha sido mi salvación.
¡Este es mi Dios! Yo le alabaré.
¡El Dios de mi padre! A él ensalzaré.
3 "Jehovah es un guerrero.
¡Jehovah es su nombre!
4 Ha echado al mar los carros
y el ejército del faraón.
Fueron hundidos en el mar Rojo
sus mejores oficiales.
5 Las aguas profundas los cubrieron;
descendieron como piedra a las profundidades.
6 "Tu diestra, oh Jehovah,
ha sido majestuosa en poder;
tu diestra, oh Jehovah,
ha quebrantado al enemigo.
7 Con la grandeza de tu poder has destruido a los
que se opusieron a ti;
desataste tu furor,
y los consumió como a hojarasca.
8 Por el soplo de tu aliento
se amontonaron las aguas;
las olas se acumularon como un dique;
las aguas profundas se congelaron en medio del mar.
9 Dijo el enemigo: ’Perseguiré,
tomaré prisioneros y repartiré el botín;
mi alma se saciará de ellos;
desenvainaré mi espada,
y mi mano los desalojará.’
10 Pero tú soplaste con tu aliento,
y el mar los cubrió.
Se hundieron como plomo
en las impetuosas aguas.
11 "¿Quién como tú, oh Jehovah, entre los dioses?
¿Quién como tú,
majestuoso en santidad,
temible en hazañas dignas de alabanza,
hacedor de maravillas?
12 Extendiste tu diestra,
y la tierra los tragó.
13 En tu misericordia guías a este pueblo que has
redimido,
y lo llevas con tu poder a tu santa morada.
14 "Los pueblos lo oyen y tiemblan;
la angustia se apodera de los filisteos.
15 Entonces los jefes de Edom se aterran;
los poderosos de Moab son presas del pánico;
se abaten todos los habitantes de Canaán.
16 Sobre ellos caen terror y espanto;
ante la grandeza de tu brazo
enmudecen como la piedra,
hasta que haya pasado tu pueblo, oh Jehovah;
hasta que haya pasado este pueblo
que tú has adquirido.
17 Tú los introducirás y los plantarás
en el monte de tu heredad,
en el lugar que has preparado
como tu habitación, oh Jehovah,
en el santuario que establecieron tus manos, oh Señor.
18 Jehovah reinará por siempre jamás."
19 Cuando la caballería del faraón entró en el mar
con sus carros y jinetes, Jehovah volvió a traer las aguas del mar sobre
ellos, mientras que los hijos de Israel caminaron en seco en medio del
mar. 20 Entonces María la profetisa, hermana de Aarón, tomó
un pandero en su mano, y todas las mujeres salieron en pos de ella con
panderos y danzas. 21 Y María les dirigía diciendo:
"¡Cantad a Jehovah,
pues se ha enaltecido grandemente!
¡Ha arrojado al mar caballos y jinetes!"
Las aguas de Mara son hechas dulces
22 Moisés hizo que Israel partiese del mar Rojo, y
ellos se dirigieron al desierto de Shur. Caminaron tres días por el
desierto, sin hallar agua, 23 y llegaron a Mara. Pero no
pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas. Por eso pusieron
al lugar el nombre de Mara. 24 Entonces el pueblo murmuró
contra Moisés diciendo:
-¿Qué hemos de beber?
25 Moisés clamó a Jehovah, y Jehovah le mostró un
árbol. Cuando él arrojó el árbol dentro de las aguas, las aguas se
volvieron dulces. Allí dio al pueblo leyes y decretos. Allí lo probó
26 diciéndole:
-Si escuchas atentamente la voz de Jehovah tu Dios y haces lo
recto ante sus ojos; si prestas atención a sus mandamientos y guardas
todas sus leyes, ninguna enfermedad de las que envié a Egipto te enviaré
a ti, porque yo soy Jehovah tu sanador.
Jehovah envía codornices y maná
27 Llegaron a Elim, donde había doce manantiales de agua y
setenta palmeras, y acamparon allí junto a las aguas.
16 Toda la
congregación de los hijos de Israel partió de Elim y llegó al desierto
de Sin, que está entre Elim y Sinaí, el día 15 del mes segundo después
de salir de la tierra de Egipto. 2 Entonces toda la
congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el
desierto. 3 Los hijos de Israel les decían:
-¡Ojalá Jehovah nos hubiera hecho morir en la tierra de
Egipto, cuando nos sentábamos junto a las ollas de carne, cuando
comíamos pan hasta saciarnos! Nos habéis sacado a este desierto para
matar de hambre a toda esta multitud.
4 Entonces Jehovah dijo a Moisés:
-He aquí, yo haré llover para vosotros pan del cielo. El
pueblo saldrá y recogerá diariamente la porción de cada día; así lo
pondré a prueba, si anda en mi ley o no. 5 Pero en el sexto
día prepararán lo que han de llevar, que será el doble de lo que recogen
cada día.
6 Moisés y Aarón dijeron a todos los hijos de
Israel:
-Al atardecer sabréis que Jehovah os ha sacado de la tierra
de Egipto. 7 Y al amanecer veréis la gloria de Jehovah,
porque él ha oído vuestras murmuraciones contra Jehovah. Pues, ¿qué
somos nosotros para que murmuréis contra nosotros? 8 -Agregó
Moisés-: Jehovah os dará al atardecer carne para comer y al amanecer pan
hasta saciaros, porque Jehovah ha oído vuestras murmuraciones contra él.
Pues, ¿qué somos nosotros? Vuestras murmuraciones no son contra
nosotros, sino contra Jehovah.
9 Moisés dijo a Aarón:
-Di a toda la congregación de los hijos de Israel: "Acercaos
a la presencia de Jehovah, pues él ha oído vuestras murmuraciones."
10 Y sucedió que mientras Aarón hablaba a toda la
congregación de Israel, miraron hacia el desierto; y he aquí, la gloria
de Jehovah se apareció en la nube. 11 Y Jehovah habló a
Moisés diciendo:
12 -Yo he oído las murmuraciones de los hijos de
Israel. Háblales diciendo: "Al atardecer comeréis carne, y al amanecer
os saciaréis de pan, y sabréis que yo soy Jehovah vuestro Dios."
13 Al atardecer vinieron las codornices y
cubrieron el campamento. Y al amanecer había una capa de rocío alrededor
del campamento. 14 Cuando se evaporó la capa de rocío, he
aquí que sobre la superficie del desierto había una sustancia menuda,
escamosa y fina como la escarcha sobre la tierra. 15 Al
verla, los hijos de Israel se preguntaron unos a otros:
-¿Qué es esto?
Pues no sabían lo que era. Entonces Moisés les dijo:
-Es el pan que Jehovah os da para comer. 16 Esto
es lo que Jehovah ha mandado: "Recoged de ello cada uno según lo que
necesite para comer: un gomer por persona. Cada uno recogerá según el
número de las personas que están en su tienda."
17 Así lo hicieron los hijos de Israel. Unos
recogieron más, y otros menos. 18 Lo midieron por gomer; y al
que recogió mucho no le sobró, y al que recogió poco no le faltó. Cada
uno recogió según lo que necesitaba para comer. 19 Y Moisés
les dijo:
-Ninguno guarde nada de ello hasta el día siguiente.
20 Pero no obedecieron a Moisés, sino que algunos
guardaron algo para el día siguiente; pero crió gusanos y hedió. Y
Moisés se enojó contra ellos. 21 Lo recogían cada mañana,
cada uno según lo que necesitaba para comer; y cuando el sol calentaba,
se derretía. 22 En el sexto día recogieron doble porción de
comida: dos gomeres para cada uno. Todos los principales de la
congregación fueron a Moisés y se lo hicieron saber. 23 Y él
les dijo:
-Esto es lo que ha dicho Jehovah: "Mañana es sábado de
reposo, el sábado consagrado a Jehovah. Lo que tengáis que cocer al
horno, cocedlo hoy; y lo que tengáis que cocinar, cocinadlo. Y todo lo
que sobre, dejadlo a un lado y guardadlo para la mañana."
24 Ellos lo guardaron para la mañana, según lo
había mandado Moisés, y no hedió ni crió gusanos. 25 Y dijo
Moisés:
-Comedlo hoy, porque es el sábado de Jehovah. Hoy no lo
hallaréis en el campo. 26 Seis días lo recogeréis; pero el
séptimo día es sábado, en el cual no será hallado.
27 Aconteció que algunos del pueblo salieron para
recoger en el séptimo día, y no hallaron nada. 28 Y Jehovah
dijo a Moisés:
-¿Hasta cuándo rehusaréis guardar mis mandamientos y mis
instrucciones? 29 Mirad que Jehovah os ha dado el sábado, y
por eso en el sexto día os da pan para dos días. Permanezca cada uno en
su lugar; nadie salga de allí en el séptimo día.
30 Así reposó el pueblo el séptimo día.
El maná conservado como memorial
31 La casa de Israel lo llamó Maná. Era como semilla de
cilantro, blanco; y su sabor era como de galletas con miel. 32
Moisés dijo:
-Esto es lo que Jehovah ha mandado: "Llenad un gomer de maná
para que sea conservado para vuestras generaciones, a fin de que ellas
vean el pan que os di a comer en el desierto, cuando os saqué de la
tierra de Egipto."
33 Moisés también dijo a Aarón:
-Toma una vasija y pon en ella un gomer lleno de maná;
colócala delante de Jehovah, para que sea conservado para vuestras
generaciones.
34 Y Aarón lo puso delante del Testimonio, para
que fuese conservado, como Jehovah había mandado a Moisés.
35 Los hijos de Israel comieron el maná durante
cuarenta años, hasta que llegaron a tierra habitada. Comieron maná hasta
que llegaron a la frontera de la tierra de Canaán. 36 (Un
gomer es la décima parte de un efa.)
Brota agua de la peña de Horeb
17 Toda la congregación de
los hijos de Israel partió del desierto de Sin, para continuar sus
etapas, según el mandato de Jehovah; y acamparon en Refidim, donde no
había agua para que el pueblo bebiese. 2 El pueblo altercó
con Moisés diciendo:
-¡Danos agua para beber!
Moisés les dijo:
-¿Por qué altercáis conmigo? ¿Por qué ponéis a prueba a
Jehovah?
3 Así que el pueblo sediento murmuró allí contra
Moisés diciendo:
-¿Por qué nos trajiste de Egipto para matarnos de sed, a
nosotros, a nuestros hijos y a nuestro ganado?
4 Moisés clamó a Jehovah diciendo:
-¿Qué haré con este pueblo? Poco falta para que me apedreen.
5 Jehovah respondió a Moisés:
-Pasa delante del pueblo y toma contigo a algunos de los
ancianos de Israel. Toma también en tu mano la vara con que golpeaste el
Nilo, y vé. 6 He aquí, yo estaré delante de ti allí sobre la
peña de Horeb. Tú golpearás la peña, y saldrá de ella agua, y el pueblo
beberá.
Moisés lo hizo así en presencia de los ancianos de Israel.
7 Y llamó el nombre de aquel lugar Masá y Meriba, por el
altercado de los hijos de Israel y porque pusieron a prueba a Jehovah,
diciendo: "¿Está Jehovah entre nosotros, o no?"
Victoria de Israel sobre Amalec
8 Entonces vino Amalec y combatió contra Israel en Refidim.
9 Y Moisés dijo a Josué:
-Escoge algunos de nuestros hombres y sal a combatir contra
Amalec. Mañana yo estaré sobre la cima de la colina con la vara de Dios
en mi mano.
10 Josué hizo como le dijo Moisés y combatió
contra Amalec, mientras Moisés, Aarón y Hur subieron a la cumbre de la
colina. 11 Sucedió que cuando Moisés alzaba su mano, Israel
prevalecía; pero cuando bajaba su mano, prevalecía Amalec. 12
Ya las manos de Moisés estaban cansadas; por tanto, tomaron una piedra y
la pusieron debajo de él, y él se sentó sobre ella. Aarón y Hur
sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro del otro lado. Así hubo
firmeza en sus manos hasta que se puso el sol. 13 Y así
derrotó Josué a Amalec y a su pueblo, a filo de espada. 14
Entonces Jehovah dijo a Moisés:
-Escribe esto en un libro como memorial, y di claramente a
Josué que yo borraré del todo la memoria de Amalec de debajo del cielo.
15 Moisés edificó un altar y llamó su nombre
Jehovah-nisi. 16 Y dijo:
-Por cuanto alzó la mano contra el trono de Jehovah, Jehovah
tendrá guerra contra Amalec de generación en generación.
Jetro visita a Moisés en Refidim
18 Jetro, sacerdote de
Madián y suegro de Moisés, oyó todas las cosas que Dios había hecho a
favor de Moisés y de su pueblo Israel, y cómo Jehovah había sacado a
Israel de Egipto. 2 Y Jetro, suegro de Moisés, tomó a Séfora,
la mujer de Moisés, a quien éste había enviado; 3 también
tomó a sus dos hijos. (El uno se llamaba Gersón, porque Moisés había
dicho: "Fui forastero en tierra extranjera." 4 El otro se
llamaba Eliezer, porque había dicho: "El Dios de mi padre me ayudó y me
libró de la espada del faraón.") 5 Jetro, suegro de Moisés, y
la mujer de éste y sus hijos fueron a ver a Moisés en el desierto donde
estaba el campamento, junto al monte de Dios. 6 Y envió a
decir a Moisés: "Yo, tu suegro Jetro, vengo a ti con tu mujer y con sus
dos hijos."
7 Moisés salió a recibir a su suegro, se postró
ante él y lo besó. Se preguntaron el uno al otro cómo estaban, y
entraron en la tienda. 8 Moisés contó a su suegro todas las
cosas que Jehovah había hecho al faraón y a los egipcios a favor de
Israel, los contratiempos que habían pasado en el camino, y cómo los
había librado Jehovah. 9 Se alegró Jetro de todo el bien que
Jehovah había hecho a Israel, librándole de la mano de los egipcios.
10 Jetro dijo:
-¡Bendito sea Jehovah, que os libró de mano de los egipcios y
de mano del faraón! El es quien libró al pueblo de mano de los egipcios.
11 Ahora reconozco que Jehovah es más grande que todos los
dioses, porque castigó a aquellos que os trataron con arrogancia.
12 Después Jetro, suegro de Moisés, ofreció un
holocausto y sacrificios a Dios. Aarón y todos los ancianos de Israel
fueron a comer con el suegro de Moisés delante de Dios.
Jetro asesora la elección de jueces
13 Aconteció que al día siguiente Moisés se sentó para
administrar justicia al pueblo. Y el pueblo estuvo delante de Moisés
desde la mañana hasta la noche. 14 Al ver el suegro de Moisés
todo lo que él hacía por el pueblo, dijo:
-¿Qué es esto que haces con el pueblo? ¿Por qué te sientas tú
sólo, y todo el pueblo está delante de ti desde la mañana hasta la
noche?
15 Moisés respondió a su suegro:
-Porque el pueblo viene a mí para consultar a Dios. 16
Cuando tienen cualquier asunto, vienen a mí. Yo juzgo entre uno y
otro, y les hago conocer las leyes y las instrucciones de Dios.
17 Entonces el suegro de Moisés le dijo:
-No está bien lo que haces. 18 Te agotarás del
todo, tú y también este pueblo que está contigo. El trabajo es demasiado
pesado para ti; no podrás hacerlo tú solo. 19 Ahora pues,
escúchame; yo te aconsejaré, y Dios estará contigo. Sé tú el portavoz
del pueblo delante de Dios, y lleva los asuntos a Dios. 20
Enséñales las leyes y las instrucciones, y muéstrales el camino a seguir
y lo que han de hacer. 21 Pero selecciona de entre todo el
pueblo a hombres capaces, temerosos de Dios, hombres íntegros que
aborrezcan las ganancias deshonestas, y ponlos al frente de ellos como
jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez, 22 para que
juzguen al pueblo en todo tiempo. Todo asunto difícil lo traerán a ti,
pero ellos juzgarán todo asunto menor. Así aliviarás la carga que hay
sobre ti, haciendo que otros la compartan contigo. 23 Si
haces esto, y Dios así te lo manda, tú podrás resistir; y también todo
este pueblo irá en paz a su lugar.
24 Moisés escuchó el consejo de su suegro e hizo
todo lo que él dijo. 25 Escogió Moisés hombres capaces de
entre todo Israel y los puso al frente del pueblo como jefes de mil, de
cien, de cincuenta y de diez. 26 Ellos juzgaban al pueblo en
todo tiempo. Los asuntos difíciles los llevaban a Moisés, pero ellos se
hacían cargo de todos los asuntos menores.
27 Entonces despidió Moisés a su suegro y lo
encaminó a su tierra.
Jehovah confirma su pacto en Sinaí
19 En el mes tercero
después de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en
ese mismo día llegaron al desierto de Sinaí. 2 Partieron de
Refidim y llegaron al desierto de Sinaí, e Israel acampó allí en el
desierto frente al monte. 3 Entonces Moisés subió para
encontrarse con Dios, y Jehovah lo llamó desde el monte, diciendo:
-Así dirás a la casa de Jacob y anunciarás a los hijos de
Israel: 4 "Vosotros habéis visto lo que he hecho a los
egipcios, y cómo os he levantado a vosotros sobre alas de águilas y os
he traído a mí. 5 Ahora pues, si de veras escucháis mi voz y
guardáis mi pacto, seréis para mí un pueblo especial entre todos los
pueblos. Porque mía es toda la tierra, 6 y vosotros me seréis
un reino de sacerdotes y una nación santa." Estas son las palabras que
dirás a los hijos de Israel.
7 Entonces Moisés volvió y llamó a los ancianos
del pueblo, y expuso en su presencia todas estas palabras que Jehovah le
había mandado. 8 Todo el pueblo respondió a una, y dijo:
-¡Haremos todo lo que Jehovah ha dicho!
Y Moisés repitió a Jehovah las palabras del pueblo. 9
Jehovah dijo a Moisés:
-He aquí, yo vendré a ti en una densa nube, para que el
pueblo oiga mientras yo hablo contigo y te crea para siempre.
Y Moisés repitió a Jehovah las palabras del pueblo. 10
Jehovah dijo a Moisés:
-Vé al pueblo y santifícalos hoy y mañana, y que laven sus
vestidos. 11 Que estén preparados para el tercer día, porque
al tercer día Jehovah descenderá sobre el monte Sinaí, a la vista de
todo el pueblo. 12 Tú señalarás un límite al pueblo,
alrededor, diciendo: "Guardaos; no subáis al monte ni toquéis su límite.
Cualquiera que toque el monte, morirá irremisiblemente. 13
Nadie pondrá sus manos sobre él, porque ciertamente será apedreado o
muerto a flechazos; sea animal u hombre, no vivirá. Sólo podrán subir al
monte cuando la corneta suene prolongadamente."
14 Moisés descendió del monte al encuentro del
pueblo y lo santificó, y ellos lavaron sus vestidos. 15
Entonces dijo al pueblo:
-Estad preparados para el tercer día. Absteneos de relaciones
con mujer.
16 Aconteció al tercer día, al amanecer, que hubo
truenos y relámpagos, una densa nube sobre el monte, y un fuerte sonido
de corneta. Y todo el pueblo que estaba en el campamento se estremeció.
17 Moisés hizo salir al pueblo del campamento al encuentro de
Dios, y se detuvieron al pie del monte. 18 Todo el monte
Sinaí humeaba, porque Jehovah había descendido sobre él en medio de
fuego. El humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se
estremeció en gran manera. 19 Mientras el sonido de la
corneta se intensificaba en extremo, Moisés hablaba, y Dios le respondía
con truenos.
20 Jehovah descendió sobre el monte Sinaí, sobre
la cumbre del monte. Entonces Jehovah llamó a Moisés a la cumbre del
monte, y Moisés subió. 21 Jehovah dijo a Moisés:
-Desciende y advierte al pueblo, no sea que traspasen el
límite para ver a Jehovah y mueran muchos de ellos. 22
Santifíquense también los sacerdotes que se acercan a Jehovah, no sea
que Jehovah acometa contra ellos.
23 Moisés dijo a Jehovah:
-El pueblo no podrá subir al monte Sinaí, porque tú nos has
ordenado diciendo: "Señala límites al monte y santifícalo."
24 Y Jehovah le dijo:
-Vé, desciende y luego sube tú con Aarón. Pero que los
sacerdotes y el pueblo no traspasen el límite para subir a encontrarse
con Jehovah, no sea que él acometa contra ellos.
25 Entonces Moisés descendió al encuentro del
pueblo y se lo dijo.
Los Diez Mandamientos
20 Y Dios habló todas estas
palabras, diciendo: 2 "Yo soy Jehovah tu Dios que te saqué de
la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud:
3 "No tendrás otros dioses delante de mí.
4 "No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo
que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas
debajo de la tierra. 5 No te inclinarás ante ellas ni les
rendirás culto, porque yo soy Jehovah tu Dios, un Dios celoso que
castigo la maldad de los padres sobre los hijos, sobre la tercera y
sobre la cuarta generación de los que me aborrecen. 6 Pero
muestro misericordia por mil generaciones a los que me aman y guardan
mis mandamientos.
7 "No tomarás en vano el nombre de Jehovah tu
Dios, porque Jehovah no dará por inocente al que tome su nombre en vano.
8 "Acuérdate del día del sábado para santificarlo.
9 Seis días trabajarás y harás toda tu obra, 10
pero el séptimo día será sábado para Jehovah tu Dios. No harás en él
obra alguna, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva,
ni tu animal, ni el forastero que está dentro de tus puertas. 11
Porque en seis días Jehovah hizo los cielos, la tierra y el mar, y
todo lo que hay en ellos, y reposó en el séptimo día. Por eso Jehovah
bendijo el día del sábado y lo santificó.
12 "Honra a tu padre y a tu madre, para que tus
días se prolonguen sobre la tierra que Jehovah tu Dios te da.
13 "No cometerás homicidio.
14 "No cometerás adulterio.
15 "No robarás.
16 "No darás falso testimonio contra tu prójimo.
17 "No codiciarás la casa de tu prójimo; no
codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su
buey, ni su asno, ni cosa alguna que sea de tu prójimo."
El pueblo teme ante la voz de Dios
18 Todo el pueblo percibía los truenos, los relámpagos, el
sonido de la corneta y el monte que humeaba. Al ver esto, ellos
temblaron y se mantuvieron a distancia. 19 Y dijeron a
Moisés:
-Habla tú con nosotros, y escucharemos. Pero no hable Dios
con nosotros, no sea que muramos.
20 Y Moisés respondió al pueblo:
-No temáis, porque Dios ha venido para probaros, a fin de que
que su temor esté delante de vosotros para que no pequéis.
21 Entonces el pueblo se mantuvo a distancia, y
Moisés se acercó a la densa oscuridad donde estaba Dios. 22 Y
Jehovah dijo a Moisés: "Así dirás a los hijos de Israel: ’Vosotros
habéis visto que he hablado desde los cielos con vosotros. 23
No os hagáis dioses de plata junto a mí; tampoco os hagáis dioses de
oro.’
Sobre la edificación de altares
24 "Harás para mí un altar de tierra, y sobre él sacrificarás
tus holocaustos y ofrendas de paz, tus ovejas y tus vacas. En cualquier
lugar donde yo haga recordar mi nombre vendré a ti y te bendeciré.
25 Y si me haces un altar de piedras, no lo construyas con piedras
labradas; porque si alzas una herramienta sobre él, lo profanarás.
26 Tampoco subirás por gradas a mi altar, para que tu desnudez no
sea descubierta sobre él.
Sobre los esclavos hebreos
21 "Estos son los decretos
que expondrás ante ellos:
2 "Cuando compres un esclavo hebreo, seis años te
servirá; pero al séptimo saldrá libre, gratuitamente. 3 Si
entró solo, solo saldrá. Si tenía mujer, entonces su mujer saldrá con
él. 4 Si su amo le ha dado mujer y ella le ha dado hijos o
hijas, la mujer y sus hijos serán de su amo; y él saldrá solo. 5
Y si él insiste en decir: ’Yo amo a mi señor, a mi mujer y a mis
hijos; no quiero salir libre’, 6 entonces su amo lo acercará
ante los jueces, lo acercará a la puerta o al poste de la puerta y le
horadará la oreja con una lezna. Y le servirá para siempre.
7 "Cuando alguien venda a su hija como esclava,
ésta no saldrá libre de la misma manera que suelen salir los esclavos
varones. 8 Si ella no agrada a su señor, quien la había
destinado para sí mismo, él ha de permitir que ella sea rescatada. No
tendrá derecho de venderla a un pueblo extranjero, por haberla
decepcionado. 9 Pero si la ha tomado para su hijo, hará con
ella como se acostumbra hacer con las hijas. 10 Si él toma
para sí otra mujer, a la primera no le disminuirá su alimento, ni su
vestido, ni su derecho conyugal. 11 Si no le provee estas
tres cosas, entonces ella saldrá libre gratuitamente, sin pagar dinero.
Ofensas, compensaciones y penas
12 "El que hiere a alguien causándole la muerte morirá
irremisiblemente. 13 Pero si él no lo premeditó, sino que
Dios permitió que cayera en sus manos, entonces yo te pondré el lugar al
cual ha de huir. 14 Pero si alguno se acalora contra su
prójimo y lo mata con alevosía, lo quitarás de mi altar para que muera.
15 "El que hiera a su padre o a su madre morirá
irremisiblemente.
16 "El que secuestre a una persona, sea que la
venda o que ésta sea encontrada en su poder, morirá irremisiblemente.
17 "El que maldiga a su padre o a su madre morirá
irremisiblemente.
18 "Cuando algunos hombres peleen y uno hiera al
otro con una piedra o con el puño, y éste no muera pero caiga en cama;
19 si se levanta y anda fuera apoyado en su bastón, entonces
el que le hirió será absuelto. Solamente le compensará por el tiempo de
inactividad, y se hará cargo de su curación.
20 "Cuando alguien golpee a su esclavo o a su
esclava con un palo, y muera en sus manos, sin falta será castigado.
21 Pero si sobrevive uno o dos días, no será castigado,
porque es propiedad suya.
22 "Cuando algunos hombres peleen y hieran a una
mujer encinta y ésta aborte sin mayor daño, el culpable será multado de
acuerdo con lo que le imponga el marido de la mujer y según lo que
establezcan los jueces. 23 Pero si ocurre un daño mayor,
entonces pagará vida por vida, 24 ojo por ojo, diente por
diente, mano por mano, pie por pie, 25 quemadura por
quemadura, herida por herida, golpe por golpe.
26 "Cuando alguien hiera el ojo de su esclavo o el
ojo de su esclava y lo destruya, lo dejará ir libre en compensación por
su ojo. 27 Si ocasiona la pérdida de un diente a su esclavo o
un diente a su esclava, le dejará ir libre en compensación por su
diente."
Muerte causada por animales
28 "Cuando un buey acornee a un hombre o a una mujer, y como
consecuencia muera, el buey morirá apedreado, y no se comerá su carne;
pero su dueño será absuelto. 29 Si el buey era corneador en
el pasado y a su dueño se le había advertido, pero no lo había guardado,
y mata a un hombre o a una mujer, el buey morirá apedreado; y también
morirá el dueño. 30 Si le es impuesta una multa, entonces
dará en rescate de su vida cuanto le sea impuesto. 31 Si ha
acorneado a un hijo o a una hija, se hará con él conforme a este mismo
decreto. 32 Si el buey acornea a un esclavo o a una esclava,
el dueño del buey dará 30 siclos de plata al dueño del esclavo; y el
buey morirá apedreado.
Muerte ocasionada a animales
33 "Cuando alguien deje abierta o cave una cisterna, y no la
cubra, y allí caiga un buey o un asno, 34 el dueño de la
cisterna pagará a su dueño su valor en dinero; y el animal muerto será
suyo.
35 "Cuando el buey de alguien hiera al buey de su
prójimo, y muera, entonces venderán el buey vivo y se repartirán el
dinero. También se repartirán el buey muerto. 36 Pero si se
sabía que el buey era corneador en el pasado y su dueño no lo había
guardado, pagará buey por buey; y el buey muerto será suyo.
Leyes acerca de la restitución
22 1 "Cuando
alguien robe un buey o una oveja y lo degüelle o venda, por aquel buey
pagará cinco bueyes, y por aquella oveja, pagará cuatro ovejas. 2
Si un ladrón es hallado forzando una casa, y es herido y muere, no
hay castigo. 3 Pero si sucede después de salido el sol, sí,
hay castigo. Al ladrón le corresponde hacer restitución, y si no tiene
con qué, será vendido por lo que ha robado. 4 Si lo robado es
hallado vivo en su poder, sea buey, asno u oveja, pagará el doble.
5 "Cuando alguien deje pastar su ganado en un
campo o una viña y permita que su ganado pase a otro campo, pagará con
lo mejor de su propio campo y con lo mejor de su viña.
6 "Cuando un fuego se extienda y halle espinos, y
sean destruidas las gavillas o la mies o un campo, el que prendió el
fuego, sin falta pagará el daño del incendio.
7 "Cuando alguien dé a su prójimo plata u objetos
para que los guarde, y éstos sean robados de la casa del hombre; si es
hallado el ladrón, éste pagará el doble. 8 Pero si no es
hallado el ladrón, entonces al señor de la casa se le hará comparecer
ante los jueces para determinar si ha metido la mano en la propiedad de
su prójimo.
9 "Sobre todo asunto de posesión ilegal, sea con
respecto a buey, asno, oveja, vestido o cualquier propiedad perdida, si
uno dice: ’Esto es mío’, la causa de ambos será llevada ante los jueces.
Y aquel a quien los jueces declaren culpable pagará el doble a su
prójimo.
10 "Cuando alguien entregue a su prójimo un asno,
un buey, una oveja o cualquier otro animal para que lo guarde, y se
muera o se lastime, o sea robado sin que nadie lo vea, 11
tendrá lugar entre ambos un juramento ante Jehovah, de que no ha metido
la mano en la propiedad de su prójimo. El dueño aceptará su testimonio,
y el otro no hará restitución. 12 Pero si efectivamente le ha
sido robado, él hará restitución a su dueño. 13 Y si el
animal fue despedazado, él llevará al dueño evidencia del animal
despedazado; y no hará restitución.
14 "Cuando alguien pida prestado un animal a su
prójimo y sea lesionado o muerto en ausencia de su dueño, hará completa
restitución. 15 Pero si el dueño estuvo presente, no la hará.
Si el animal era alquilado, los daños están incluidos en el alquiler.
16 "Cuando alguien seduzca a una mujer virgen no
desposada y se acueste con ella, deberá pagar el precio matrimonial por
ella y la tomará por mujer. 17 Pero si el padre de ella
rehúsa dársela, a pesar de ello él pagará en dinero el precio
matrimonial.
Leyes diversas
18 "No dejarás que vivan las brujas.
19 "Cualquiera que tiene cópula con un animal
morirá irremisiblemente.
20 "El que ofrece sacrificio a un dios que no sea
Jehovah, será anatema.
21 "No maltratarás ni oprimirás al extranjero,
porque también vosotros fuisteis extranjeros en la tierra de Egipto.
22 "No afligirás a ninguna viuda ni huérfano.
23 Porque si llegas a afligirle y él clama a mí, ciertamente oiré
su clamor, 24 y mi furor se encenderá, y os mataré a espada;
y vuestras mujeres quedarán viudas, y vuestros hijos huérfanos.
25 "Si das prestado dinero a algún pobre de mi
pueblo que está contigo, no te portarás con él como usurero, ni le
impondrás intereses. 26 Si tomas en prenda el manto de tu
prójimo, se lo devolverás a la puesta del sol. 27 Porque eso
es su única cubierta; eso es su vestido para cubrir su cuerpo. ¿Con qué
más ha de dormir? Cuando él clame a mí, yo le oiré; porque soy
misericordioso.
28 "No maldecirás a los jueces, ni hablarás mal
del gobernante de tu pueblo.
29 "No demorarás en presentar las primicias de tu
cosecha ni de tu lagar.
"Me darás el primogénito de tus hijos. 30 Lo mismo
harás con el de tus vacas y el de tus ovejas. Siete días estará con su
madre, y al octavo día me lo darás.
31 "Me seréis hombres santos. No comeréis la carne
de un animal despedazado en el campo. A los perros se la echaréis.
Principios de bondad y honestidad
23 "No suscitarás rumores
falsos, ni te pondrás de acuerdo con el impío para ser testigo perverso.
2 "No seguirás a la mayoría para hacer el mal. No
testificarás en un pleito, inclinándote a la mayoría, para pervertir la
causa. 3 Tampoco harás favoritismo al pobre en su pleito.
4 "Si encuentras extraviado el buey o el asno de
tu enemigo, devuélveselo. 5 Si ves caído debajo de su carga
el asno del que te aborrece, no lo dejes abandonado. Ciertamente le
ayudarás con él.
6 "No pervertirás el derecho del necesitado en su
pleito. 7 Te alejarás de las palabras de mentira, y no
condenarás a morir al inocente y al justo; porque yo no justificaré al
culpable.
8 "No recibirás soborno, porque el soborno ciega a
los que ven con claridad y pervierte las palabras de los justos.
9 "No oprimirás al extranjero; pues vosotros
sabéis cómo es el ánimo del extranjero, porque vosotros habéis sido
extranjeros en la tierra de Egipto.
El sábado y el año sabático
10 "Seis años sembrarás tu tierra y recogerás su producto.
11 Pero el séptimo la dejarás sin cultivar y vacante, para
que coman de ella los necesitados de tu pueblo y para que de lo que
quede coman también los animales del campo. Lo mismo harás con tu viña y
con tu olivar.
12 "Seis días te dedicarás a tus labores; pero en
el séptimo día cesarás, para que descansen tu buey y tu asno, y renueven
fuerzas el hijo de tu sierva y el forastero.
13 "Guardaréis todo lo que os he dicho. No
mencionaréis los nombres de otros dioses, ni se los oiga en vuestros
labios.
Las fiestas de peregrinación
14 "Tres veces al año me celebrarás fiesta:
15 "Guardarás la fiesta de los panes sin levadura.
Siete días comerás panes sin levadura, como te he mandado, en el tiempo
señalado del mes de Abib; porque en él saliste de Egipto. Y nadie se
presentará delante de mí con las manos vacías.
16 "Guardarás también la fiesta de la siega y de
los primeros frutos de lo que hayas sembrado en el campo.
"También guardarás la fiesta de la cosecha a la salida del
año, cuando hayas recogido del campo el fruto de tus labores.
17 "Tres veces al año se presentarán todos tus
hombres delante de Jehovah el Señor.
Ofrendas y sacrificios
18 "No ofrecerás la sangre de mi sacrificio junto con algo
que tenga levadura.
"No quedará el sebo de mi ofrenda hasta la mañana.
19 "Traerás lo mejor de las primicias de tu tierra
a la casa de Jehovah tu Dios.
"No cocerás el cabrito en la leche de su madre.
Condiciones para la prosperidad
20 "He aquí, yo envío un ángel delante de ti, para que te
guarde en el camino y te lleve al lugar que yo he preparado. 21
Guarda tu conducta delante de él y escucha su voz. No le resistas,
porque él no perdonará vuestra rebelión, pues mi nombre está en él.
22 Pero si en verdad escuchas su voz y haces todo lo que yo te
diga, seré enemigo de tus enemigos y adversario de tus adversarios.
23 Porque mi ángel irá delante de ti y te llevará a la tierra de
los amorreos, heteos, ferezeos, cananeos, heveos y jebuseos, y yo los
destruiré. 24 No te inclinarás ante sus dioses ni les
rendirás culto, ni harás como ellos hacen. Más bien, los destruirás del
todo y romperás por completo sus piedras rituales. 25 Pero
servirás a Jehovah tu Dios, y él bendecirá tu pan y tu agua. Yo apartaré
las enfermedades de en medio de ti. 26 No habrá en tu tierra
mujer que aborte ni mujer estéril. Al número de tus días yo daré
plenitud.
27 "Yo enviaré mi terror delante de ti y traeré
confusión a todo pueblo donde tú entres. Haré que todos tus enemigos
huyan de delante de ti. 28 Yo enviaré delante de ti la
avispa, la cual echará de tu presencia a los heveos, cananeos y heteos.
29 No los echaré de tu presencia en un solo año, para que la
tierra no quede desolada n |