Proverbios del Rey Salomón

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Capítulo 16     

1
Del hombre son las disposiciones del corazón; Mas de Jehová es la respuesta de la lengua.
2
Todos los caminos del hombre son limpios en su propia opinión; Pero Jehová pesa los espíritus.
3
Encomienda a Jehová tus obras, Y tus pensamientos serán afirmados.
4
Todas las cosas ha hecho Jehová para sí mismo, Y aun al impío para el día malo.
5
Abominación es a Jehová todo altivo de corazón; Ciertamente no quedará impune.
6
Con misericordia y verdad se corrige el pecado, Y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal.
7
Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, Aun a sus enemigos hace estar en paz con él.
8
Mejor es lo poco con justicia Que la muchedumbre de frutos sin derecho.
9
El corazón del hombre piensa su camino; Mas Jehová endereza sus pasos.
10
Oráculo hay en los labios del rey; En juicio no prevaricará su boca.
11
Peso y balanzas justas son de Jehová; Obra suya son todas las pesas de la bolsa.
12
Abominación es a los reyes hacer impiedad, Porque con justicia será afirmado el trono.
13
Los labios justos son el contentamiento de los reyes, Y éstos aman al que habla lo recto.
14
La ira del rey es mensajero de muerte; Mas el hombre sabio la evitará.
15
En la alegría del rostro del rey está la vida, Y su benevolencia es como nube de lluvia tardía.
16
Mejor es adquirir sabiduría que oro preciado; Y adquirir inteligencia vale más que la plata.
17
El camino de los rectos se aparta del mal; Su vida guarda el que guarda su camino.
18
Antes del quebrantamiento es la soberbia, Y antes de la caída la altivez de espíritu.
19
Mejor es humillar el espíritu con los humildes Que repartir despojos con los soberbios.
20
El entendido en la palabra hallará el bien, Y el que confía en Jehová es bienaventurado.
21
El sabio de corazón es llamado prudente, Y la dulzura de labios aumenta el saber.
22
Manantial de vida es el entendimiento al que lo posee; Mas la erudición de los necios es necedad.
23
El corazón del sabio hace prudente su boca, Y añade gracia a sus labios.
24
Panal de miel son los dichos suaves; Suavidad al alma y medicina para los huesos.
25
Hay camino que parece derecho al hombre, Pero su fin es camino de muerte.
26
El alma del que trabaja, trabaja para sí, Porque su boca le estimula.
27
El hombre perverso cava en busca del mal, Y en sus labios hay como llama de fuego.
28
El hombre perverso levanta contienda, Y el chismoso aparta a los mejores amigos.
29
El hombre malo lisonjea a su prójimo, Y le hace andar por camino no bueno.
30
Cierra sus ojos para pensar perversidades; Mueve sus labios, efectúa el mal.
31
Corona de honra es la vejez Que se halla en el camino de justicia.
32
Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; Y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.
33
La suerte se echa en el regazo; Mas de Jehová es la decisión de ella.

Capítulo 17     

1
Mejor es un bocado seco, y en paz, Que casa de contiendas llena de provisiones.
2
El siervo prudente se enseñoreará del hijo que deshonra, Y con los hermanos compartirá la herencia.
3
El crisol para la plata, y la hornaza para el oro; Pero Jehová prueba los corazones.
4
El malo está atento al labio inicuo; Y el mentiroso escucha la lengua detractora.
5
El que escarnece al pobre afrenta a su Hacedor; Y el que se alegra de la calamidad no quedará sin castigo.
6
Corona de los viejos son los nietos, Y la honra de los hijos, sus padres.
7
No conviene al necio la altilocuencia; ¡Cuánto menos al príncipe el labio mentiroso!
8
Piedra preciosa es el soborno para el que lo practica; Adondequiera que se vuelve, halla prosperidad.
9
El que cubre la falta busca amistad; Mas el que la divulga, aparta al amigo.
10
La reprensión aprovecha al entendido, Más que cien azotes al necio.
11
El rebelde no busca sino el mal, Y mensajero cruel será enviado contra él.
12
Mejor es encontrarse con una osa a la cual han robado sus cachorros, Que con un fatuo en su necedad.
13
El que da mal por bien, No se apartará el mal de su casa.
14
El que comienza la discordia es como quien suelta las aguas; Deja, pues, la contienda, antes que se enrede.
15
El que justifica al impío, y el que condena al justo, Ambos son igualmente abominación a Jehová.
16
¿De qué sirve el precio en la mano del necio para comprar sabiduría, No teniendo entendimiento?
17
En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia.
18
El hombre falto de entendimiento presta fianzas, Y sale por fiador en presencia de su amigo.
19
El que ama la disputa, ama la transgresión; Y el que abre demasiado la puerta busca su ruina.
20
El perverso de corazón nunca hallará el bien, Y el que revuelve con su lengua caerá en el mal.
21
El que engendra al insensato, para su tristeza lo engendra; Y el padre del necio no se alegrará.
22
El corazón alegre constituye buen remedio; Mas el espíritu triste seca los huesos.
23
El impío toma soborno del seno Para pervertir las sendas de la justicia.
24
En el rostro del entendido aparece la sabiduría; Mas los ojos del necio vagan hasta el extremo de la tierra.
25
El hijo necio es pesadumbre de su padre, Y amargura a la que lo dio a luz.
26
Ciertamente no es bueno condenar al justo, Ni herir a los nobles que hacen lo recto.
27
El que ahorra sus palabras tiene sabiduría; De espíritu prudente es el hombre entendido.
28
Aun el necio, cuando calla, es contado por sabio; El que cierra sus labios es entendido.

Capítulo 18     

1
Su deseo busca el que se desvía, Y se entremete en todo negocio.
2
No toma placer el necio en la inteligencia, Sino en que su corazón se descubra.
3
Cuando viene el impío, viene también el menosprecio, Y con el deshonrador la afrenta.
4
Aguas profundas son las palabras de la boca del hombre; Y arroyo que rebosa, la fuente de la sabiduría.
5
Tener respeto a la persona del impío, Para pervertir el derecho del justo, no es bueno.
6
Los labios del necio traen contienda; Y su boca los azotes llama.
7
La boca del necio es quebrantamiento para sí, Y sus labios son lazos para su alma.
8
Las palabras del chismoso son como bocados suaves, Y penetran hasta las entrañas.
9
También el que es negligente en su trabajo Es hermano del hombre disipador.
10
Torre fuerte es el nombre de Jehová; A él correrá el justo, y será levantado.
11
Las riquezas del rico son su ciudad fortificada, Y como un muro alto en su imaginación.
12
Antes del quebrantamiento se eleva el corazón del hombre, Y antes de la honra es el abatimiento.
13
Al que responde palabra antes de oír, Le es fatuidad y oprobio.
14
El ánimo del hombre soportará su enfermedad; Mas ¿quién sorportará al ánimo angustiado?
15
El corazón del entendido adquiere sabiduría; Y el oído de los sabios busca la ciencia.
16
La dádiva del hombre le ensancha el camino Y le lleva delante de los grandes.
17
Justo parece el primero que aboga por su causa; Pero viene su adversario, y le descubre.
18
La suerte pone fin a los pleitos, Y decide entre los poderosos.
19
El hermano ofendido es más tenaz que una ciudad fuerte, Y las contiendas de los hermanos son como cerrojos de alcázar.
20
Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre; Se saciará del producto de sus labios.
21
La muerte y la vida están en poder de la lengua, Y el que la ama comerá de sus frutos.
22
El que halla esposa halla el bien, Y alcanza la benevolencia de Jehová.
23
El pobre habla con ruegos, Mas el rico responde durezas.
24
El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; Y amigo hay más unido que un hermano.

Capítulo 19     

1
Mejor es el pobre que camina en integridad, Que el de perversos labios y fatuo.
2
El alma sin ciencia no es buena, Y aquel que se apresura con los pies, peca.
3
La insensatez del hombre tuerce su camino, Y luego contra Jehová se irrita su corazón.
4
Las riquezas traen muchos amigos; Mas el pobre es apartado de su amigo.
5
El testigo falso no quedará sin castigo, Y el que habla mentiras no escapará.
6
Muchos buscan el favor del generoso, Y cada uno es amigo del hombre que da.
7
Todos los hermanos del pobre le aborrecen; ¡Cuánto más sus amigos se alejarán de él! Buscará la palabra, y no la hallará.
8
El que posee entendimiento ama su alma; El que guarda la inteligencia hallará el bien.
9
El testigo falso no quedará sin castigo, Y el que habla mentiras perecerá.
10
No conviene al necio el deleite; ¡Cuánto menos al siervo ser señor de los príncipes!
11
La cordura del hombre detiene su furor, Y su honra es pasar por alto la ofensa.
12
Como rugido de cachorro de león es la ira del rey, Y su favor como el rocío sobre la hierba.
13
Dolor es para su padre el hijo necio, Y gotera continua las contiendas de la mujer.
14
La casa y las riquezas son herencia de los padres; Mas de Jehová la mujer prudente.
15
La pereza hace caer en profundo sueño, Y el alma negligente padecerá hambre.
16
El que guarda el mandamiento guarda su alma; Mas el que menosprecia sus caminos morirá.
17
A Jehová presta el que da al pobre, Y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar.
18
Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; Mas no se apresure tu alma para destruirlo.
19
El de grande ira llevará la pena; Y si usa de violencias, añadirá nuevos males.
20
Escucha el consejo, y recibe la corrección, Para que seas sabio en tu vejez.
21
Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; Mas el consejo de Jehová permanecerá.
22
Contentamiento es a los hombres hacer misericordia; Pero mejor es el pobre que el mentiroso.
23
El temor de Jehová es para vida, Y con él vivirá lleno de reposo el hombre; No será visitado de mal.
24
El perezoso mete su mano en el plato, Y ni aun a su boca la llevará.
25
Hiere al escarnecedor, y el simple se hará avisado; Y corrigiendo al entendido, entenderá ciencia.
26
El que roba a su padre y ahuyenta a su madre, Es hijo que causa vergüenza y acarrea oprobio.
27
Cesa, hijo mío, de oír las enseñanzas Que te hacen divagar de las razones de sabiduría.
28
El testigo perverso se burlará del juicio, Y la boca de los impíos encubrirá la iniquidad.
29
Preparados están juicios para los escarnecedores, Y azotes para las espaldas de los necios.

Capítulo 20     

1
El vino es escarnecedor, la sidra alborotadora, Y cualquiera que por ellos yerra no es sabio.
2
Como rugido de cachorro de león es el terror del rey; El que lo enfurece peca contra sí mismo.
3
Honra es del hombre dejar la contienda; Mas todo insensato se envolverá en ella.
4
El perezoso no ara a causa del invierno; Pedirá, pues, en la siega, y no hallará.
5
Como aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre; Mas el hombre entendido lo alcanzará.
6
Muchos hombres proclaman cada uno su propia bondad, Pero hombre de verdad, ¿quién lo hallará?
7
Camina en su integridad el justo; Sus hijos son dichosos después de él.
8
El rey que se sienta en el trono de juicio, Con su mirar disipa todo mal.
9
¿Quién podrá decir: Yo he limpiado mi corazón, Limpio estoy de mi pecado?
10
Pesa falsa y medida falsa, Ambas cosas son abominación a Jehová.
11
Aun el muchacho es conocido por sus hechos, Si su conducta fuere limpia y recta.
12
El oído que oye, y el ojo que ve, Ambas cosas igualmente ha hecho Jehová.
13
No ames el sueño, para que no te empobrezcas; Abre tus ojos, y te saciarás de pan.
14
El que compra dice: Malo es, malo es; Mas cuando se aparta, se alaba.
15
Hay oro y multitud de piedras preciosas; Mas los labios prudentes son joya preciosa.
16
Quítale su ropa al que salió por fiador del extraño, Y toma prenda del que sale fiador por los extraños.
17
Sabroso es al hombre el pan de mentira; Pero después su boca será llena de cascajo.
18
Los pensamientos con el consejo se ordenan; Y con dirección sabia se hace la guerra.
19
El que anda en chismes descubre el secreto; No te entremetas, pues, con el suelto de lengua.
20
Al que maldice a su padre o a su madre, Se le apagará su lámpara en oscuridad tenebrosa.
21
Los bienes que se adquieren de prisa al principio, No serán al final bendecidos.
22
No digas: Yo me vengaré; Espera a Jehová, y él te salvará.
23
Abominación son a Jehová las pesas falsas, Y la balanza falsa no es buena.
24
De Jehová son los pasos del hombre; ¿Cómo, pues, entenderá el hombre su camino?
25
Lazo es al hombre hacer apresuradamente voto de consagración, Y después de hacerlo, reflexionar.
26
El rey sabio avienta a los impíos, Y sobre ellos hace rodar la rueda.
27
Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, La cual escudriña lo más profundo del corazón.
28
Misericordia y verdad guardan al rey, Y con clemencia se sustenta su trono.
29
La gloria de los jóvenes es su fuerza, Y la hermosura de los ancianos es su vejez.
30
Los azotes que hieren son medicina para el malo, Y el castigo purifica el corazón.

Capítulo 21     

1
Como los repartimientos de las aguas, Así está el corazón del rey en la mano de Jehová; A todo lo que quiere lo inclina.
2
Todo camino del hombre es recto en su propia opinión; Pero Jehová pesa los corazones.
3
Hacer justicia y juicio es a Jehová Más agradable que sacrificio.
4
Altivez de ojos, y orgullo de corazón, Y pensamiento de impíos, son pecado.
5
Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; Mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza.
6
Amontonar tesoros con lengua mentirosa Es aliento fugaz de aquellos que buscan la muerte.
7
La rapiña de los impíos los destruirá, Por cuanto no quisieron hacer juicio.
8
El camino del hombre perverso es torcido y extraño; Mas los hechos del limpio son rectos.
9
Mejor es vivir en un rincón del terrado Que con mujer rencillosa en casa espaciosa.
10
El alma del impío desea el mal; Su prójimo no halla favor en sus ojos.
11
Cuando el escarnecedor es castigado, el simple se hace sabio; Y cuando se le amonesta al sabio, aprende ciencia.
12
Considera el justo la casa del impío, Cómo los impíos son trastornados por el mal.
13
El que cierra su oído al clamor del pobre, También él clamará, y no será oído.
14
La dádiva en secreto calma el furor, Y el don en el seno, la fuerte ira.
15
Alegría es para el justo el hacer juicio; Mas destrucción a los que hacen iniquidad.
16
El hombre que se aparta del camino de la sabiduría Vendrá a parar en la compañía de los muertos.
17
Hombre necesitado será el que ama el deleite, Y el que ama el vino y los ungüentos no se enriquecerá.
18
Rescate del justo es el impío, Y por los rectos, el prevaricador.
19
Mejor es morar en tierra desierta Que con la mujer rencillosa e iracunda.
20
Tesoro precioso y aceite hay en la casa del sabio; Mas el hombre insensato todo lo disipa.
21
El que sigue la justicia y la misericordia Hallará la vida, la justicia y la honra.
22
Tomó el sabio la ciudad de los fuertes, Y derribó la fuerza en que ella confiaba.
23
El que guarda su boca y su lengua, Su alma guarda de angustias.
24
Escarnecedor es el nombre del soberbio y presuntuoso Que obra en la insolencia de su presunción.
25
El deseo del perezoso le mata, Porque sus manos no quieren trabajar.
26
Hay quien todo el día codicia; Pero el justo da, y no detiene su mano.
27
El sacrificio de los impíos es abominación; ¡Cuánto más ofreciéndolo con maldad!
28
El testigo mentiroso perecerá; Mas el hombre que oye, permanecerá en su dicho.
29
El hombre impío endurece su rostro; Mas el recto ordena sus caminos.
30
No hay sabiduría, ni inteligencia, Ni consejo, contra Jehová.
31
El caballo se alista para el día de la batalla; Mas Jehová es el que da la victoria.

Capítulo 22     

1
De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, Y la buena fama más que la plata y el oro.
2
El rico y el pobre se encuentran; A ambos los hizo Jehová.
3
El avisado ve el mal y se esconde; Mas los simples pasan y reciben el daño.
4
Riquezas, honra y vida Son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová.
5
Espinos y lazos hay en el camino del perverso; El que guarda su alma se alejará de ellos.
6
Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.
7
El rico se enseñorea de los pobres, Y el que toma prestado es siervo del que presta.
8
El que sembrare iniquidad, iniquidad segará, Y la vara de su insolencia se quebrará.
9
El ojo misericordioso será bendito, Porque dio de su pan al indigente.
10
Echa fuera al escarnecedor, y saldrá la contienda, Y cesará el pleito y la afrenta.
11
El que ama la limpieza de corazón, Por la gracia de sus labios tendrá la amistad del rey.
12
Los ojos de Jehová velan por la ciencia; Mas él trastorna las cosas de los prevaricadores.
13
Dice el perezoso: El león está fuera; Seré muerto en la calle.
14
Fosa profunda es la boca de la mujer extraña; Aquel contra el cual Jehová estuviere airado caerá en ella.
15
La necedad está ligada en el corazón del muchacho; Mas la vara de la corrección la alejará de él.
16
El que oprime al pobre para aumentar sus ganancias, O que da al rico, ciertamente se empobrecerá.
17
Inclina tu oído y oye las palabras de los sabios, Y aplica tu corazón a mi sabiduría;
18
Porque es cosa deliciosa, si las guardares dentro de ti; Si juntamente se afirmaren sobre tus labios.
19
Para que tu confianza sea en Jehová, Te las he hecho saber hoy a ti también.
20
¿No te he escrito tres veces En consejos y en ciencia,
21
Para hacerte saber la certidumbre de las palabras de verdad, A fin de que vuelvas a llevar palabras de verdad a los que te enviaron?
22
No robes al pobre, porque es pobre, Ni quebrantes en la puerta al afligido;
23
Porque Jehová juzgará la causa de ellos, Y despojará el alma de aquellos que los despojaren.
24
No te entremetas con el iracundo, Ni te acompañes con el hombre de enojos,
25
No sea que aprendas sus maneras, Y tomes lazo para tu alma.
26
No seas de aquellos que se comprometen, Ni de los que salen por fiadores de deudas.
27
Si no tuvieres para pagar, ¿Por qué han de quitar tu cama de debajo de ti?
28
No traspases los linderos antiguos Que pusieron tus padres.
29

¿Has visto hombre solícito en su trabajo? Delante de los reyes estará; No estará delante de los de baja condición.


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